12 de enero de 2009
Veinte millas.
Y claro que lloré, ¿qué más da admitirlo? Si a mí jamás me ha dado pena admitir que soy una maricona de lo peor y que también lloro, cómo no, y escucho a flans. Ay Georgina, si a veces eres tan sensata pero tiene que salirte lo vieja. Ya lo sé y ni qué hacerle.
Fueron unas vacaciones geniales. Entre los eventos esperadísimos, la comida, los amigos y los reencuentros yo me sentía como en una nube y al final quedé como en estado de total melancolía, porque todo tiene que acabarse y en esta vida no se puede tener todo, dicen. Y sí, completísima melancolía que me ha hecho andar como en calidad de tambo de gas hasta que me doy cuenta y me esfuerzo por estar donde tengo qué y me convenzo de que tengo que dejar el piloto automático de una buena vez. Luego vuelvo a la melancolía y ésto parece ser un círculo sin fin.
Será que estar cerca de toda la gente que quiero me ha hecho valorar más. Así. Y cuando uno valora, las lágrimas se asoman, no hay de otra. El inicio del año pinta bien y no podemos pedir más. Año nuevo año, casa nueva y estoy enamorada de mi nuevo vecindario. Por supuesto que soy un cliché y entre mis propósitos de año nuevo está hacer ejercicio, comer mejor, conocer, ahorrar, reír, llorar, gritar y blá blá blá. Sí, todas esas cosas que uno nunca cumple pero que se propone y se propone cada año. Y respecto al balance del año anterior, puedo decir que fue un año de metas cumplidas y de mucho sube y baja en todos los sentidos. De reafirmarme, de odiarme a (muchos) ratos y de superar los miedos. Creo que no puedo pedir más.
Estoy entusiasmada por el inicio del trimestre, aunque a ver qué tanto me dura la emoción. Espero que la curva no decida dispararse hacia el máximo de estrés permitido para un mortal como ya es costumbre. Sé que en la organización está la clave y yo debería estar ahorita leyendo el arsenal de textos para mi clase de teoría política en vez de estar escribiendo un post pero uno nunca hace lo que debe hacer. Y en estos días me he permitido muchas cosas, como por ejemplo, hacer un soundtrack mejora ánimos que no quieren saber quién lo compone. En serio, no quieren saber porque no doy más que pena ajena.
Los mejores deseos para este nuevo año, para mí y para todos. Con que no se me olvide lo que no debo olvidar ya ganamos. Ahorita ya estamos del otro lado, yo sólo tengo que seguir riéndome. De mí y de todo. No hay de otra.
5 de diciembre de 2008
Balance. No andaba muerta ni de parranda.
14 de septiembre de 2008
Del por qué ya no odiaré los domingos nunca más.
Por fin. El pasado lunes comenzaron mis clases de maestría. Parte final de un proceso tan duro que terminó costándome la tranquilidad en muchos sentidos y parte inicial de un proyecto interesante que aunque ha sido muy esperado, ha venido dándome dolores de cabeza desde hace tiempo, ¿para qué negarlo? Las cosas buenas siempre traen consigo ese toque agridulce que tanto me gusta.
Sí, mis expectativas eran altas. Sí, ésto significa mucho, claro, y no pondré reparo alguno en reconocerlo. Y es mejor aún reconocer que mis expectativas han sido superadas. Más que eso.
Y entonces me da gusto saber que he hecho una buena elección. De hecho no pude haber elegido mejor. Muchas cosas son justo como las imaginaba mientras que otras han sido totalmente distintas a la vez que no dejo de sorprenderme. Y sí, la primera semana arrancó con los procesos clásicos de vamos tanteando el terreno y vamos conociéndonos todos. El olor a nuevo siempre es inigualable y los giros siempre son necesarios. Mi vida ha dado un giro nuevamente y creo que a partir de este momento me volveré adicta a ellos. Giraré cada vez que pueda.
Y no, no me siento presionada por socializar, mucho menos por encajar; todo va dándose de una forma natural y eso me gusta. He encontrado gente muy afín y he logrado establecer una muy buena amistad que creo va mucho más allá del simple compañerismo con una de las chicas que va conmigo en clase. A pesar de eso, no he de negar que me preocupa el modo y la forma en que irán dándose las relaciones en el grupo. Ante eso, he llegado a la conclusión de que lo mejor es tratar de ser lo más relajada posible y controlar un poco las pasiones que puedan desatarse ante los desacuerdos.
En el aspecto meramente superficial puedo decir que las instalaciones son "relindas" como dirían mis compañeros argentinos y la comida es deliciosa. La biblioteca es como de ensueño y los cigarritos entre clases saben a gloria. No recordaba cuán ansiosa estaba por pasar un día entero en la escuela y sentir el estrés ese tan rico que sólo sabe bien cuando las cosas tienen sentido. No, no había dimensionado cuántas ganas tenía de volver a las aulas.
Las clases han sido geniales y por el momento no puedo definir cuál de mis profesores será el favorito. Currículums brillantes que no sé si sean la lámpara de aladino, pero a mí me han sorprendido. Y aún consciente de lo difícil que puede llegar a ser la enorme brecha disciplinaria que me separa de la sociología y de la ciencia política, puedo ver todo de una forma optimista y sé que las cosas saldrán de la mejor manera. Lo que me asustaba ya no me asusta. Si, que tengo que esforzarme mucho no es novedad para mí; que tengo que leer muchísimo, ya lo sabía; que el ambiente puede generar el espacio perfecto para la competencia (y lo que trae consigo), no me preocupa; ahora sé que todo marchará de la mejor manera, porque como decía una amiga: no hay que olvidar cuáles son los motivos que nos llevaron a estar donde estamos.
Que me quedará poco tiempo para la vida social/virtual (que en mi caso es casi imposible pensar en la una sin que esté la otra): pues sí, también lo sabía. Totalmente consciente estaba, así que cualquier tipo de queja está de más; lo que sí no sabía a ciencia cierta, es que a partir de éste momento dejaría de odiar los domingos. Y es oficial. Ya los domingos han perdido ese carácter amenazante de que la semana está por iniciar.
Adiós a la aburridísima y sin sentido vida de oficinista asalariada que recibe sueldo fijo y prestaciones de ley sin realizar ninguna tarea trascendente. Bienvenida de nuevo a las aulas.
¡Salud!
14 de agosto de 2008
Los updates.
Si, yo soñaba con el día en que pudiera firmar LA renuncia. La renuncia a la vida asalariada y a las mañanas de levantarme nomás porque sí, para por fin, darle la bienvenida a los días que vienen ya para hacer lo que me gusta. Para por fin caminar en la dirección correcta y sentir que mis acciones tienen rumbo.
Y ando en esas. Preparando todo para la huída: informes, documentos, archivos, papeles, papeles y más papeles. ¿De dónde salen tantos papeles? Planeando la fecha para las vacaciones y con ellas, un viajecín interesante y liberador que está muy cerca.
¿Que si cómo me siento? Pues más que contenta, más que feliz y más que satisfecha. Las esperas siempre desesperan, pero cuando por fin se acaban, no, no sé cómo explicar lo bien que se siente.
Go confidently in the direction of your dreams! Live the life you've imagined. No puedo evitar recordar esa frase de Thoreau, que debería pegarla en un lugar visible para que nunca se me olvide. Debería tatuármela, caray. Para que no se me olvide que está prohibidísimo olvidar que estamos en este mundo loco para algo. Y de paso recordar que tengo que dejar de ser tan cursi, o permitírmelo sólo algunas veces. Sólo algunas, como ésta. La cursilería y la alta sensibildad más rosa pastel están a un lado mío ahorita y yo sólo me río. Después no se sorprendan.
Saludos repletos de felicidad a todos.
28 de julio de 2008
Pesadilla.
Dicen que es natural que ande ansiosa y que no es para menos, pero ansiosa siempre soy y al final los chocolates siempre me salvan; porque de esos pónme los que quieras, pero si son oscuros mejor.
Contenta a veces, desesperada otras tantas y con ganas de salir corriendo casi siempre; eso ya no debería ser novedad.
Unas veces me levanto con el pie contrario, pero otras la sonrisa se coloca en mi cara de forma automática.
Obedeciedo siempre a los patrones de las féminas más ordinarias, aunque deteste aceptarlo.
Y buscando motivos para justificarme y decir que en realidad no soy tan difícil como parezco; pero todo parece indicar que sí.
Y otra vez me ha dado por cuestionar uno de los razonamientos mas míos. Una de las resoluciones mas mías. Tengo dudas. Muchas.
Pero siento que si no lo hiciera, no sería divertido. Quizá ahí está el problema. Deben existir otras formas de divertirse.
Fuente: Maitena, como siempre.
13 de julio de 2008
Yo no soy emo, soy mamo.
Sí, los emos, la tribu de adolescentes tristes, "emocionales", pantalones entubados, cabellos negros acomodados de lado con exceso de gel, malos representantes del romanticismo del siglo XIX (dicen) y carentes de fondo (dicen). Ellos piensan que yo tiendo a apartarme y entonces decidieron bautizarme así, hasta que cinco minutos después encontraron un calificativo mejor: Mamo o Mammo, según el nivel. Por mamona, aseguran, sólo porque a veces no tengo ganas de socializar y pues porque así soy. Y punto.
9 de julio de 2008
Buen café; buenísimo.
Mucha plática; si ahí nos damos en lo de la hablantinería.
Updates y tejedera del chal. Hasta para reserva, caray.
Directito de Australia y de visita balazo en la ciudad de México.
Es genial que los amigos estén de visita por acá. Y más genial es que a pesar de la lejanía, hay cosas que no se pierden.
1 de julio de 2008
Ansiedad por el anillo.
Yo no lo podía creer, digo, es ameno (muy) criticar a las muchachas que esperan con su dedo anular listo para que les coloquen la roca. Claro, sueñan con el anillo de compromiso tiffany o una buena imitación, mínimo. Un clon si no es mucho pedir, así como existen clones de bolsas coach, deben existir anillos tyffany clones, cómo de que no. Si, muchas mujercitas viven para ese día y entonces cuando por fin llega, gustan de informar con orgullo la gran noticia. De diferentes formas, claro. Periodicazos, reuniones informales, cafecitos o hasta especies de despedidas de soltera donde se habla de ropa interior sexy y demás.
24 de junio de 2008
Cuarentena. Y de cómo sostener un blog (estrictamente) personal, es más difícil de lo que se piensa.
17 de junio de 2008
6 de junio de 2008
26 de mayo de 2008
Por eso canción llévame lejos...
20 de mayo de 2008
Del 20 de Mayo y yo todavía no logro encajar.
Son las 6 de la tarde y yo he llegado a casa después de una larga jornada laboral. Sigo un poco emocionada por lo que viene y no veo la hora de decir adiós a la aburrida vida oficinosa que todos los días me hace pensar que la vida está "allá afuera", y qué esperas, córrele que se te va.
Enciendo la computadora y de repente veo algunos nicks de mis contactos que me hacen caer en cuenta: claro, claro, hoy es 20 de Mayo, dia del psicólogo. Día del psicólogo. Hasta me parece un poco chistoso. Lo cierto es que mientras estudiaba psicología, esos días eran festejados como con cierto toque de orgullo gremial. Lógico. Ahora, claro, todo debe seguir igual, aunque a mí ya no me tocan las felicitaciones ni me veo salpicada por el gremio. Digamos que cada día me vuelvo menos psicóloga. Y esa es la intención, deveritas que sí.
Y me río, porque cuatro años de mi vida fueron invertidos en estudiar una carrera, que aunque nunca me apasionó (o al menos eso creo yo), supo mantenerme entretenida a manos de muchas lecciones y muchos debates internos de esos que cuestionan inquisidoramente hasta que te dejan sin energías. Y eso es pasión, ¿no? Ya después descubrí que a mí lo que me apasionaba era la universidad como tal, la academia, vaya; las relaciones maestro-alumno, las discusiones, los puntos de vista y la sensación de estar aprendiendo algo; el conecte de las neuronas, la estudiada, pues; el ambiente, la vida de estudiante, las clases, los cuadernos y los lápices. La psicología no.
Y poco a poco pasé de ser una antipsicóloga que cuestionaba todos los métodos de los que se vale esta poco entendida disciplina, a sólo aceptar con resignación que no era la primera opción para mí si hacemos un balance objetivo entre habilidades, aptitudes, intereses, gustos y orientación profesional. Ni hablar.
Y por supuesto, no hay cosa que me moleste más, que el hecho de que la gente me ubique como "psicóloga". Pero como psicóloga de esas del consultorio o del kinder. No, eso no es lo mío y más que no ser lo mío, no me parece agradable tener esa etiqueta cada vez que comento cuál es mi primera formación (si, ya sé, y la única hasta el momento). De repente me descubro sacando mi pergamino con el discurso de siempre: si, pero NO soy clínica, no me gusta la clínica. Y entonces me doy cuenta de que también tendría que decir: ni la educativa, ni la organizacional, ni la de la salud, ni nada. Mucho menos las nuevas corrientes extrañas new age, ni la psicomagia, y Jodorowsky tendrá que perdonarme muchísimo por usar su término sin el conocimiento total. Mejor ya ni cuento lo que provocan en mí después de escuchar esa tan trillada frase: ¿Me estás analizando? Como si no tuviera muchas cosas qué hacer.
Y aunque la psicología social sí podría ser lo mío, no me gusta darme cuenta de que el campo está terriblemente limitado. Estrecho. Corto. Poco atractivo a mis ojos. Aún hablando de psicología social y aún haciendo referencia a los rockstars que mueven los hilos de la disciplina en México. Y luego me doy cuenta de que el campo siempre me parecerá limitado, porque lo que me gusta se cuece en otros laredos. Y claro, no falta entonces el pensamiento fatalista que me obliga a pensar que de ningún lado soy y que ni de aquí ni de allá estaré siempre destinada a perderme entre las marañas del conocimiento. La primera formación es la que forma, dicen algunos. Y yo creo que jamás podré considerarme una psicóloga. No podría con tal estereotipo.
No, definitivamente no era lo mío. ¿Que si elegí mal? Quizá. Aún así, soy capaz de reconocer que mi disciplina enriquecerá de alguna manera mi proceso de formación que se aproxima (que sí es el bueno), pero definitivamente yo nací para mil cosas antes que para psicóloga. Sin embargo, por ahí anda un papelito que me acredita como tal y sólo por eso, deberían, al menos, desearme un feliz día. Al menos. Yo mientras, seguiré sintiéndome como una instrusa hurgando en otras disciplinas.
8 de abril de 2008
Re-mix.
4 de abril de 2008
31 de marzo de 2008
Mi nombre es Gé y una fumadora (adicta) soy. Gracias.
La cosa es que necesito aprender a controlar la ansiedad, porque mi acelere necesita darditos de apaciguamiento; o bien, encontrar algún método efectivo de sustitución. Ya pensé en el tabaco masticable, pero realmente me sirve echar humo; también pensé en los chicles de nicotina, pero dicen que no son efectivos, de los parches mejor ni hablamos; morder cosas no me causa la más mínima gracia y comer está descartado por obvias razones; quizá necesite ir con un psiquiatra, o inhalar y exhalar 17 veces con intervalos de 2 horas; tal vez debería pensar tomar clases de yoga, budismo-zen o alguna disciplina new age que me haga parecer cool; eso sí, necesito también ayuda psicológica porque nadie es profeta en su tierra y hasta el humor me ha cambiado por la desesperación y eso no se vale. Ya me he quebrado la cabeza, lo juro, pero las sugerencias son bienvenidas. Y eso que todavía no entra en vigor.
28 de marzo de 2008
Dos.
26 de marzo de 2008
Hemos vuelto...
La Universidad Nacional Autónoma de México a través del Instituto de Investigaciones Sociales, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, invita al Seminario de Estudios Avanzados, Ciclo de primavera de 2008: Gobierno, derecha moderna y democracia en México, coordinado por Roger Bartra y Francisco Valdés
• 31 de marzo:
Teresa Ortuño ¿Es de derecha el PAN?
Macario Schettino, Liberales a medias, conservadores completos: derechas e izquierdas en el México reciente
• 7 de abril:
Jorge Alcocer, ¿Quién es de derecha?
Enrique Krauze, Falsas geometrías
• 14 de abril:
Carlos María Abascal, Más allá de la izquierda y la derecha: recuperar el sentido de la política al servicio de la persona
Jesús Ortega, La derecha mexicana: anclada en el conservadurismo del siglo XIX
• 21 de abril:
Jorge Castañeda, ¿Por qué los intelectuales (de izquierda) odian a Vicente Fox (de derecha)?
Valentina Torres Septién, Derecha y educación en el siglo XX
• 28 de abril:
Roger Bartra, Los lastres de la derecha
Alonso Lujambio, La "proyección" doctrinaria del PAN de 1965
19 de marzo de 2008
La bandera llega completa.
15 de marzo de 2008
Everybody's gotta learn sometimes.
9 de marzo de 2008
Track 1.
6 de marzo de 2008
De cómo las buenas noticias inspiran y la felicidad se transpira.
Dicen que todo lo bueno llega al mismo tiempo, como avalancha. Poco a poco recobré la fé que se había perdido a manos de los modelos de vida que estaban en todos lados y que no representaban una opción atractiva para retomar. Sentí que me perdía al estar tan lejos de todo lo significativo para el currículo brillante (que no es la lámpara de Aladino, como afirma el Sabina que tanto cito), pero tan cerca de los amigos y de las cosas que valen y alegran los días; tan lejos de las oportunidades para tropezar, pero tan cerca de la comodidad en la que los días transcurren sin darte cuenta y ya es de noche y a dormir y tu vida se acabó.
Harta quizá de la monotonía y de sentir que mi existencia no tenía una línea definida (porque hablar de sentido es quizá mucha responsabilidad a estas alturas y con tanta lección de vida). Apostando todo a una sola cosa, que nomás no se dignaba a llegar y negada a toda posibilidad que implicara un desvío. Pero siempre con la plena convicción de que tenía una enorme responsabilidad: cumplir lo que me había planteado, porque ante todo, el deseo era genuino y de a deveritas. Entonces ya no quedaba más opción que empezar a buscarme el camino. Y sacrificar el confort y las múltiples felicidades que así como son múltiples y sencillas, son efímeras también.
Y yo todavía no sé si es bueno o malo saber exactamente qué carajos quiere uno lograr en esta vida loca. Pero cuando te das cuenta, que en efecto, quieres eso y no menos que eso, todo cobra sentido y la tragicomedia musical con harta complicación se disfruta; y la lucidez que te duele hasta los huesos encuentra su razón. Y entonces inician los planes y estrategias que te permitirán estar viva mientras estás en el camino, y con ellas, claro, las piedritas y obstáculos que uno mismo se pone para hacer más divertido el trayecto. Y héme ahí elaborando disertaciones extensas en mi cabeza que siempre me llevaban al mismo lugar de lamentos y reclamos a la mí misma que terminó harta y dolida de tan poca confianza depositada en ella. Sí, siempre atacándola, porque ante todo el masoquismo de vez en cuando. Y ahí estaba yo con todo lo necesario, quizá, pero sin darme cuenta de ello.
Y aún así tengo que agradecer que ante todo soy funcional y siempre termino enrolada en la tendencia del buen funcionamiento. Hice lo que tenía que hacer lo mejor que pude, aunque es difícil que eso reconforte cuando no existe referencia alguna inmediata que pueda calificar el desempeño. Todo en orden y un proyecto que se hizo en serio (no sé si bien o mal), una solicitud que se llenó obsesiva y meticulosamente, unos motivos que siempre sobraron y que pretendieron acomodarse de la forma perfecta para convencer, y muchas horas de estudio que nunca se percibieron como inútiles en caso de que la historia terminara con final de terror. Y muchos-muchos argumentos para justificar por qué ese lugar y no otro. Por qué ese camino y no otro. Por qué vivir para estudiar y no para portar con orgullo y convicción la filosofía de asalariada con prestaciones superiores a las de ley.
2 de marzo de 2008
Enciendo un cigarrillo y otro más.
24 de febrero de 2008
25 de enero de 2008
24 de enero de 2008
23 de enero de 2008
La tía Lucía.
Y no hablaré tampoco de los patrones que se repiten como mal kármico del pentagrama más vengativo.
Y últimamente cuando pasa algo posteable, no encuentro cómo plantearlo, y para cuando me puedo sentar a dar orden a las ideas en mi cabeza, el evento ya perdió su carácter posteable. Ni qué hacerle. Supongo que a todos les pasa.
Pero hay algo que siempre constituye un aspecto interesante y atractivo para escribir, al menos para mí: las personas. Si, pero no cualquier persona, porque en esta viña hay de todo y yo sigo sorprendiéndome de la clase de especimenes humanos con los que me topo. Yo me refiero, más bien, a las personas que de alguna u otra manera se quedan presentes en tu vida y para siempre. A aquellas personas que distan de ser parte de una reproducción en serie y que poseen una personalidad lo suficientemente interesante como para inspirar.
Hoy hablaré de una mujer extraordinaria. Ella es una mujer hecha y derecha. Una señora, una ñora, un mujerón, diría yo. Es una mujer que representa en varios terrenos, exactamente la filosofía de vida que yo quisiera, primeramente cultivar, para posteriormente conservar hasta la tumba y más allá. Ella es la tía Lucía.
Y de repente pienso que no existe mejor nombre para ella. Lucía era y seguirá siendo la opción. Y luego viene la canción de Serrat que le otorga el carácter de doblemente especial. Lucía se tenía que llamar, no cabe duda.
La tía Lucía no es mi tía biológica, pero obedeciendo al patrón cultural de las ciudades tan pequeñas como la mía -donde todas las mamás de tus amigas son tus tías y al final todo se vuelve tan caótico que todos terminamos siendo parientes-, ella es mi tía y punto. Es mi tía únicamente por mera cuestión de los patrones antes mencionados, pero mi madre por todo lo que ha representado.
Es la persona más irreverente que conozco. Y ya luego entenderán por qué la irreverencia es una de las características más altamente valoradas por su servilleta. La irreverencia permite tantas y tantas cosas, que al final, sólo los irreverentes podrán jactarse de haber vivido. Ella es una señora de sociedad, así como lo oyen, pero no se le dificulta en lo absoluto cagarse en LA sociedad. Si, cagarse.
Y claro, ¿Por qué no decirlo? Es una mujer obregonense que optó por los principios convencionales en toda su extensión, pero aderezando eso con una manera de operar bastante auténtica que para nada va en contra de, sólo elimina el aburrimiento y la hipocresía, claro. Y es una feminista en potencia, pero muy encubierta. Aún no lo reconoce; yo supongo que primero muerta que autodenominarse feminista, con todas las mujeres que le han hecho mala fama al movimiento. Tanta loca que anda suelta y eso ni yo me atrevo a negarlo. Ella es la fórmula exacta, según mi opinión, para vivir en una sociedad tan cagante como en la que me tocó crecer, y no morir en el intento. Pero si es cagante, la mejor opción es cagarse en ella, eso ni se duda. Ella es más fondo que forma y representa para mí, mucho más de lo que imagina.
Y si, es usuaria de los desayunitos, cafecitos y anexitos, donde las señoras bien de la ciudad se reúnen a platicar de las últimas tendencias de la moda, o de la hija de fulana que se casará con el nieto de sutano, porque para esas alturas muchas de ellas ya tienen descendencia en edad casadera y hay que ver para dónde se extiende la familia. Además es invitada a muchos de los eventos de la sociedad tan excluyente de mi ciudad natal; pero ella no ha sido producida en serie, no, de ninguna manera; ella no es igual a todas las demás, ni tampoco sigue las tendencias, mucho menos repite los mismos patrones. Ella es única y se ha dado el lujo de pertenecer sin pertenecer. Pertenecer con estilo. Si, con mucho estilo. Y no necesita muchas cosas para ser feliz. Se caga en todo, incluso en el dinero. Basta verla cuán feliz es con lo que tiene para convencerse de que lo que tiene es lo que quiere y al revés.
Abstemia de convicción, aunque yo siempre he sospechado que ya posee un grado de alcohol en su sangre por nacimiento; digo, tantísima "buena onda" no puede ser nomás porque sí. Le encanta “desconcertar” a la gente y es común encontrarla en algún supermercado, descalza (detalle altamente importante), peleándose con las empleadas o haciendo lazos de amistad estrechos con algún desconocido o desconocida que pasó por ahí y se detuvo ante semejante simpatía. Es rebuena para encontrar los apodos más acordes, y además, le encanta encontrar actividades divertidas que le roben al día común, su carácter de cotidianeidad tan aburrido algunas veces. Y obedeciendo al carácter local que posee este escrito, yo sólo puedo recordar el asunto del Panetone, ay que rico pastelone. Ama el chat y ha cultivado grandísimas amistades vía yahoo.com. Le encanta viajar y ama el sur del país, tanto o más que yo.
Cuentan los que saben, que ella vivió los primeros años de su matrimonio en la ciudad de México por motivos de trabajo de su esposo. En la ciudad de México nació su hija, la mayor, a la que paseaba en su carreola por toda la ciudad para desaburrirse en las mañanas cuando su esposo estaba en la oficina. Poco a poco el ir a pasear a su hija, perdió el encanto y como no había más opción, ideó una manera de hacer de esas caminatas algo diferente y divertido, así que optó por pintar a su hija recién nacida, así, simulando a un pequeño monstruo, con lipstick, rubor y ojos negros azabache, para asustar a las personas que se detenían a admirar a aquella bebé con cabellos rubios que inocentemente iba acostadita en su carreola. Ya mejor ni les cuento las emociones que provocaba.
Y ni hablar, mejor, cuando la aburrición, que es madre de las mejores irreverencias, la obligó a andar por la calle vendiendo “merengues”. Ese episodio no hubiera sido tan divertido, de no ser porque se le ocurrió vender merengues justo donde su esposo tendría una junta importantísima de negocios esa mañana. Y de repente, sale el esposo acompañado de los ejecutivos prestigiados de una conocida cadena de tiendas departamentales, traje, corbata y zapatito boleado, cuando ella se acerca a vender sus merengues. El esposo fingió no reconocerla y ella disfrutó como nunca su aventura. Lástima que a él no le causó tanta gracia y casi le cuesta el divorcio. No todos tienen tan buen sentido del humor, qué va.
Y está de más decir que tiene los ovarios suficientes como para encabronarse hasta los huesos con las hijas, porque enojada no se las recomiendo, que hasta a mí me ha tocado. Aún recuerdo esa ley del hielo que me aplicó cuando una de sus hijas y yo llegamos un poquito pasadas de copas a su casa. Y cómo no mencionar que sólo a ella se le ocurre corretear al ladrón que le ha robado su bolsa y decirle: hijo de la chingada, esa bolsa es mía ¿Por qué te la vas a llevar? Pura dinamita. Mucho temperamento.
Y en una sociedad de altas hipocresías que tantísimo he criticado, toda mi vida manifesté cierta tendencia de incredulidad hacia los “matrimonios felices” hacia las “familias felices” o hacia aquellas mujeres que “dan todo por su familia”. Siempre pensé que era hipocresía o una opción inevitable al no tener ojos para ver la realidad, o simplemente incapacidad ignorante para desear algo más. Así iba por la vida generalizando en silencio porque la cobardía siempre por delante (y he preferido ponerme la camiseta de cero pedos), hasta que la conocí a ella. Hasta que conocí a su familia, que indudablemente no sería la misma a la que yo soy adicta hasta los huesos, de no ser por ese pilar tan grande, que lejos de perderse en el sacrificio constante, ha disfrutado cada momento en el que ha hecho algo, por tener una familia de semejante calidad.
Y no, no es casualidad que el pasado 31, su casa estuviera llenísima de gente que quería iniciar allí el próximo año. Y claro, para ser la mejor anfitriona, tuvo a bien, sacar la sala de su casa con todo y mesa de centro y adornos respectivos a la calle, literal, para crear un maravilloso lounge en plena banqueta. Eso no lo hace cualquiera, carajo.
No, tampoco es casualidad que exista mucha gente (incluyéndome) que se siente parte de esa familia tan maravillosa. No, no es casualidad que yo no sea la única que adora a esta mujer con toda el alma. Y menos será cosa del azar que yo disfrute como nunca las sobremesas en su mesa, las tardecitas sentadas en la sala de su casa y esas idas al casino. No, no tengo que aclarar que es una de las personas que está en mi top, no es necesario.
Es una mujer en toda la extensión, caray.
14 de enero de 2008
De momentos que otorgan felicidad infinita y otras cosas...
3 de enero de 2008
Recapitule respectivísimo del 07.
Héme aquí, de vuelta. De vuelta al blog y de vuelta a mi locación actual. Pero con unas ganas enormes de volver a Ciudad Obregón a la primerita oportunidad; eso de ir 4 días como que no es muy saludable ya que me he quedado con el hueco en la panza y la nostalgia haciendo un nudo chino en mi garganta, caray.
Las fiestas decembrinas: geniales. Valle de Bravo es maravilloso y el año nuevo con la familia y amigos, en Ciudad Obregón, fue invaluable.
Ahora es tiempo de hacer el clásico balance respectivo, porque hay muchas cosas que recapitular y recapitular. Y a tres días de haber iniciado este nuevo año que, sin duda, promete muchas cosas, puedo decir que el 2007 me ha dejado más de lo que podría expresar aquí:
-Fue un año de despedidas. Muchas personas cercanas a mí decidieron irse lejos-lejos en busca de sus sueños, aunque suene rosa y cursiloso. En enero se fue una de mis grandes amigas y yo aprendí con eso a despedir a la gente que quiero con una sonrisota de oreja a oreja y a tragarme el egoísimo y entender que cada quien debe seguir su camino. Unos meses más tarde se van otras dos grandísimas amigas (una de forma temporal y la otra de forma definitiva) y para ese entonces yo ya no sabía si eran como señales que venían a decirme: ¿Y tú cuando? Y a pesar del momento nada grato que pasaba en esas fechas, descubrí oportunamente que soy capaz de sentirme inmensamente feliz cuando la gente que quiero lo es.
-Luego me despedí yo. Y para mí fue netamente significativo que la gente que quiero estuviera conmigo en todo momento. La huída fue simbólica, no me canso de repetirlo. Y las personas que me quieren sabían cuán significativo era ese proceso. Y yo me fui feliz al ver, que en efecto, hay muchísima gente (más de la que imaginé) que me quiere bien y que de forma sincera comparte mi felicidad. Y no me canso de repetir que soy afortunada.
-Me reconcilié con el mundo, sí. Decidí abrir la puerta a la tolerancia y aceptar que no todos están destinados a imitar mi plan de vida. Descubrí también que mi plan no es EL plan, y que mi verdad no es LA verdad.
-Tuve la fortuna de presenciar la unión de la que es la mejor pareja que conozco. Aprendí ahí a creer, que en efecto, el amor y el compromiso no se han perdido a manos de la comodidad y los discursos baratos. Fue muy significativo, ya que gracias a ellos pude confirmar que el amor del bueno todavía existe.
-Me acerqué a LA familia. Sí, a esa parte que había decidido no ver para no tener problemas. Y comprobé que el orgullo no siempre es el mejor aliado. Y comprobé que las cosas suelen ser más fáciles de lo que parecen; y que una reconciliación no necesariamente implica la convivencia obligada forever, sino una tranquilidad enorme. Cuestión de llevársela leve.
-Comprendí y reafirmé una vez más que lo que menos quiero es andar por la vida funcionando con la filosofía de muchacha asalariada. Y miren que es toda una filosofía. ¿Y a tí te pagan con frijolitos o qué?, diría un amigo; pero hermanos, la muchachez asalariada engloba más cosas que el salario como tal.
-Aprendí a convivir, a disfrutar, a esperar, a tener confianza, a ser paciente, a sonreír y a confiar. Aún me queda mucho por trabajar, sin embargo, suelo ser mucho más funcional ahora.
-Me mudé de ciudad. Cambié de trabajo. Cambié de vida. Cambié de mood. Cambié de canal. Aunque sigo dependiendo del teléfono para sentirme cerca de todo lo que dejé allá.
Y en todos los sentidos el cambio ha sido para bien.
-Presenté EL examen. Si, EL examen que tantísimo estrés y perturbación me había generado. EL examen que me obligó a salir de mi ciudad. No hay plazo que no se cumpla y cuando menos pensé, me encontraba allí, en EL lugar de mis sueños, presentando EL examen que era nada comparado con todo el significado acumulado.
-Y descubrí también que el mundo no se acaba tan fácilmente. Dije adiós al fatalismo como forma automática de pensar y me dediqué a contemplar todo el mundo de opciones que están presentes, esperando sólo ser contempladas. Ahora sé que si no paso EL examen, hay otros más. Y que mi mundo no se acaba. Vaya.
-Conocí mucha gente valiosa. Mi círculo se amplió cada vez más y, sobre todo, me topé con gente verdaderamente especial.
-Presenté mi tesis en dos congresos. Fue bueno para comprobar que ese es, en efecto, EL ambiente.
-Los sueños se remasterizaron y volví a confiar. Logré cosas interesantes en el terreno profesional y viví experiencias académicas de verdad. Escuché a los rockstars y busqué desesperadamente, al menos desde que llegué a la ciudad de México, todas los espacios de aprendizaje disponibles. Y fue bueno.
-Lo volví a ver. Sólo los que me conocen saben lo significativo que puede llegar a ser. Y como sus canciones me han acompañado en muchos momentos decisivos, 0tro concierto más de Sabina en el haber, en el mismo lugar. Estuvo más que magnífico.
-Se instituyó nuestro grupo de los bloguers pokareños. Y comprobé que mi personalidad es adicta-adicta hasta los huesos. El póker merece mención en la lista porque pasé momentos netamente chidos gracias a esas reuniones. Y ni que decir de las reuniones blogueras, que son especiales. Ya saben, la conversada infinita, los mojitos por excelencia, la burla que no perdona y los posts respectivos al día siguiente con la visión muy particular de quien escribe. Gé-niales.
-Me llegó una excelente oportunidad de trabajo. Y lo mejor: la aproveché.
-En efecto, el póker es más que un simple juego de azar; es toda una filosofía de vida, y yo decidí regir algunas decisiones bajo el principio básico del all in y dejé de correr sin ver el flop en muchos aspectos de mi vida, específicamente en asuntos del corazón de melón.
-Me sentí lista, así, de repente, para encontrar a EL amor de mi vida. Y no lo encontré, pero aprendí que no basta con sentirte lista. Y estoy bastante lejos, pero también aprendí que no puedo andar por la vida buscando tan desesperadamente porque corro el riesgo de tomar malas decisiones. Dale tranqui, dirían mis amigas, y aunque estoy más abierta a la posibilidad de enamorarme, lo cierto es que hay otras cosas que son más importantes para mí en este momento.
-Y comprobé que tengo como un talento especial para encontrar a los ejemplares más raros y patanes del mundo. Como si la vida quisiera burlarse de mí. No hay que ser, ¿Por qué no me llegan tipos más normalitos y sin tanta complicación? Aún no me llegan los tipos casados y con hijos, pero eso nomás falta, caray. Tengo que aprender a detectarlos porque parece que tengo imán.
-Tuve tres magníficos tropezones en materia amorosa. Tres. Nada trágico ni devastador, pero sí ilustrativo para alguien que estaba acostumbrada a otro tipo de personas. Yo no sé que imán tengo, pero los treintañeros modernos contemporáneos liberales no quiero compromiso, me han perseguido. Y me he dado a la tarea de decir compermisito yo ya me voy. Y sí, decir compermisito es mejor porque a pesar de mi nuevo mood de apertura en rubros del corazón (cosa rara en alguien que vivió sus últimos años negándose a cualquier oportunidad), suelo ser selectiva y aún conservo la capacidad de decidir qué me conviene. Y de hecho, el año comienza con una importante decisión en ese aspecto. Adivinen: momento de decir compermisito una vez más.
-Me sentí afortunada. Y miren que no es cosa fácil. Siempre he tenido gente a mi alrededor que me ha recordado que tengo mucho que agradecer; yo procesaba esa idea, pero no la creía. Este año, por primera vez en toda mi vida me sentí realmente afortunada. Y se siente bien.
Y como siempre queda mucho por hacer, este 2008 promete mucho. Por lo pronto, yo esperaré los resultados de EL examen, contemplaré LAS opciones y seguiré buscando LA verdad absoluta, que será mía y sólo mía. Y claro, los 3 pies del gato.
Deseo lo mejor para todos ustedes.
1 de enero de 2008
2 de diciembre de 2007
Updates.
*Buscando vías alternas de felicidad
*Buscando alternativas posibles dentro de lo posible
*Buscando nuevas maneras
*Buscando los tres pies del gato, o los cuatro, según
22 de noviembre de 2007
Mafalda lo ha dicho primero que yo: ¡BASTA!
¡Vamos! que hoy es viernes y hay mucho que hacer en la ciudad. Salidita con las chicas del trabajo a las purititas cuatro y de ahí antrito en la condesa con el "amigo gente jóven", que es de Obregón, por supuesto. Fiesta pura.
21 de noviembre de 2007
A mis excompañeras de la ronda formal, que en realidad ni era tan formal.
20 de noviembre de 2007
Collage, o de regreso a los viejos tiempos melancólicos.
16 de noviembre de 2007
Nine million bycicles in Beijing. Y más millones de cursilería barata.
14 de noviembre de 2007
Anabela.
13 de noviembre de 2007
La continuación. Brutal conflicto de intereses.
1 de noviembre de 2007
Ya no puedo con tanta patetiquez y con tantísima falta de voluntad.
Total, que para no hacer el cuento más largo, esta odisea de la página hubiera sido inofensiva, de no ser porque entre tantísima gente, tuve que coincidir con una persona del trabajo y pues la historia termina mal porque me han echado en cara que ando buscando pareja. ¿Pero cómo? ¿Yo? ¿Buscando pareja? Para nada, hombre, sólo estaba aprovechando la diversión gratuita que me dan esos espacios. Y sí, muy gratuita porque, encima de todo, en esa página te cobran, a menos que te registres en el modo codo y no pagues nada, pero así no podrás disfrutar ningún beneficio, únicamente mandar guiños (sí, qué palabra, qué palabra) y recibir los mails de las personas que quieren contactarte.
Pero bueno, mi curiosidad avanzó tanto, que ahí voy yo a contratar los tres días de prueba para poder tener acceso a los 80 mails que tenía en la bandeja. Nada interesante, nada interesante. Éste no. Muy cursi. Una falta de ortografía, bye. Muy lanzado. Muy decrépito. Muy grande. No. No. No. No. Este más o menos pero tiene cara de depravado. ¡Dios! ¡Otro conocido!
Si, otro conocido. Y de mi trabajo para hacer esto un poco más interesante. Y de pilón me ha parecido sumamente atractivo desde el primer día que me lo topé. Así, decrépita como acostumbro ser, le he sacado la vuelta porque me pone hiper nerviosa, y de pilón, ahora me anda contactando por estos lares. Qué estrés.
Cabe destacar que yo ya he quitado mucho a la fregada mi foto de esa cosa. No vaya a ser el diablo que anda suelto y que luego me vuelvan a confrontar con mi realidad desesperada que la neta si está muy desesperada. Necesito ayuda. Help.











