12 de enero de 2009

Veinte millas.

¿Qué puedo decirles? ¿Qué puedo contarles? No quería regresar, punto.
Y claro que lloré, ¿qué más da admitirlo? Si a mí jamás me ha dado pena admitir que soy una maricona de lo peor y que también lloro, cómo no, y escucho a flans. Ay Georgina, si a veces eres tan sensata pero tiene que salirte lo vieja. Ya lo sé y ni qué hacerle.

Fueron unas vacaciones geniales. Entre los eventos esperadísimos, la comida, los amigos y los reencuentros yo me sentía como en una nube y al final quedé como en estado de total melancolía, porque todo tiene que acabarse y en esta vida no se puede tener todo, dicen. Y sí, completísima melancolía que me ha hecho andar como en calidad de tambo de gas hasta que me doy cuenta y me esfuerzo por estar donde tengo qué y me convenzo de que tengo que dejar el piloto automático de una buena vez. Luego vuelvo a la melancolía y ésto parece ser un círculo sin fin.

Será que estar cerca de toda la gente que quiero me ha hecho valorar más. Así. Y cuando uno valora, las lágrimas se asoman, no hay de otra. El inicio del año pinta bien y no podemos pedir más. Año nuevo año, casa nueva y estoy enamorada de mi nuevo vecindario. Por supuesto que soy un cliché y entre mis propósitos de año nuevo está hacer ejercicio, comer mejor, conocer, ahorrar, reír, llorar, gritar y blá blá blá. Sí, todas esas cosas que uno nunca cumple pero que se propone y se propone cada año. Y respecto al balance del año anterior, puedo decir que fue un año de metas cumplidas y de mucho sube y baja en todos los sentidos. De reafirmarme, de odiarme a (muchos) ratos y de superar los miedos. Creo que no puedo pedir más.

Estoy entusiasmada por el inicio del trimestre, aunque a ver qué tanto me dura la emoción. Espero que la curva no decida dispararse hacia el máximo de estrés permitido para un mortal como ya es costumbre. Sé que en la organización está la clave y yo debería estar ahorita leyendo el arsenal de textos para mi clase de teoría política en vez de estar escribiendo un post pero uno nunca hace lo que debe hacer. Y en estos días me he permitido muchas cosas, como por ejemplo, hacer un soundtrack mejora ánimos que no quieren saber quién lo compone. En serio, no quieren saber porque no doy más que pena ajena.

Los mejores deseos para este nuevo año, para mí y para todos. Con que no se me olvide lo que no debo olvidar ya ganamos. Ahorita ya estamos del otro lado, yo sólo tengo que seguir riéndome. De mí y de todo. No hay de otra.

5 de diciembre de 2008

Balance. No andaba muerta ni de parranda.

Ojalá que de parranda hubiera andado. Mis últimos meses no han constituido una tertulia sino todo lo contrario. Y ni qué hacerle porque obedeciendo al masoquismo que tanto me caracteriza, creo que sí lo he disfrutado.
Y no, no terminé odiando los domingos sino la semana completa, caray, pero con odio de ese que va precedido del amor. Y ahí estaba yo metida en un nuevo ambiente que terminó por caotizar todo y más; así, sin saber de dónde sacar tiempo entre mil obligaciones qué cumplir con el ánimo y la seguridad escaseando algunas veces. De repente me sentí incapaz, de repente me sentí eufórica, otras tantas veces me sentí feliz y lo mejor es que estas últimas fueron mayoría. Así, subibaja tal cual porque unos días me sentía la más segura y algunos otros cualquier soplidito me derrumbó. Cara larga y estrés que terminó cambiando mi personalidad las últimas semanas a pesar de que sé que eso no debe permitirse nunca nunca. Aún así, siempre deslumbrada porque no podía sentirme más agusto a pesar de todo. Sí, a pesar de todo. De los maestros poco amables, de las calificaciones no excelentes y de la frustración de no entiendo ni madres será que no sirvo para ésto.
Y he hecho muy buenos amigos con los que he disfrutado muchísimos momentos en la medida que el estrés modificador de personalidades lo permitió. Una semanita de trabajos finales muy bizarra que me obligó a sobrevivir por tres días con dos horas de sueño a cuestas. Ya mejor ni hago el balance de las cajetillas de cigarros y los litros de café, porque definitivamente sale perdiendo mi cuerpo que me pide a gritos un poco de consideración. Muchos momentos chidos entre tanta montaña rusa, y al final, el balance de todo lo que aprendí me brinda un saldo a favor que es impresionante. A pesar de que estuve en guantánamo por tres meses, todo ha sido positivo.
No, no me he dado cuenta que estoy en el camino equivocado, pero sí me he dado cuenta que no es algo tan fácil. Ya el balance de líos amorosos mejor ni lo hago porque hasta yo me doy tremendísima flojera. Dizque muy cerca de encontrar el amor que se supone tiene que llegar acompañado de fuegos artificiales y lucecitas de colores que te obligan a darte cuenta. No, eso no es así, caray. Ni me dí cuenta ni nada similar. Mejor lo dejo por la paz.
Ahora me encuentro de vacaciones y pareciera que me niego a estarlo. De repente me encuentro extrañando la actividad y ni la gripa espantosa que llegó justo cuando todo acabó me ha hecho descansar lo suficiente. Estoy por partir a Obregonito y muero de la emoción porque ya hace más de un año que no veo a tantísima gente que adoro y quiero con el alma.
Hasta acá el balance de mis últimos tres meses. El del año se los debo porque no es nada fácil resumir tanta cosa en poco tiempo y yo ya he perdido la habilidad de contar. Este espacio debe odiarme.

14 de septiembre de 2008

Del por qué ya no odiaré los domingos nunca más.



Por fin. El pasado lunes comenzaron mis clases de maestría. Parte final de un proceso tan duro que terminó costándome la tranquilidad en muchos sentidos y parte inicial de un proyecto interesante que aunque ha sido muy esperado, ha venido dándome dolores de cabeza desde hace tiempo, ¿para qué negarlo? Las cosas buenas siempre traen consigo ese toque agridulce que tanto me gusta.

Sí, mis expectativas eran altas. Sí, ésto significa mucho, claro, y no pondré reparo alguno en reconocerlo. Y es mejor aún reconocer que mis expectativas han sido superadas. Más que eso.

Y entonces me da gusto saber que he hecho una buena elección. De hecho no pude haber elegido mejor. Muchas cosas son justo como las imaginaba mientras que otras han sido totalmente distintas a la vez que no dejo de sorprenderme. Y sí, la primera semana arrancó con los procesos clásicos de vamos tanteando el terreno y vamos conociéndonos todos. El olor a nuevo siempre es inigualable y los giros siempre son necesarios. Mi vida ha dado un giro nuevamente y creo que a partir de este momento me volveré adicta a ellos. Giraré cada vez que pueda.



Y no, no me siento presionada por socializar, mucho menos por encajar; todo va dándose de una forma natural y eso me gusta. He encontrado gente muy afín y he logrado establecer una muy buena amistad que creo va mucho más allá del simple compañerismo con una de las chicas que va conmigo en clase. A pesar de eso, no he de negar que me preocupa el modo y la forma en que irán dándose las relaciones en el grupo. Ante eso, he llegado a la conclusión de que lo mejor es tratar de ser lo más relajada posible y controlar un poco las pasiones que puedan desatarse ante los desacuerdos.

En el aspecto meramente superficial puedo decir que las instalaciones son "relindas" como dirían mis compañeros argentinos y la comida es deliciosa. La biblioteca es como de ensueño y los cigarritos entre clases saben a gloria. No recordaba cuán ansiosa estaba por pasar un día entero en la escuela y sentir el estrés ese tan rico que sólo sabe bien cuando las cosas tienen sentido. No, no había dimensionado cuántas ganas tenía de volver a las aulas.

Las clases han sido geniales y por el momento no puedo definir cuál de mis profesores será el favorito. Currículums brillantes que no sé si sean la lámpara de aladino, pero a mí me han sorprendido. Y aún consciente de lo difícil que puede llegar a ser la enorme brecha disciplinaria que me separa de la sociología y de la ciencia política, puedo ver todo de una forma optimista y sé que las cosas saldrán de la mejor manera. Lo que me asustaba ya no me asusta. Si, que tengo que esforzarme mucho no es novedad para mí; que tengo que leer muchísimo, ya lo sabía; que el ambiente puede generar el espacio perfecto para la competencia (y lo que trae consigo), no me preocupa; ahora sé que todo marchará de la mejor manera, porque como decía una amiga: no hay que olvidar cuáles son los motivos que nos llevaron a estar donde estamos.

Que me quedará poco tiempo para la vida social/virtual (que en mi caso es casi imposible pensar en la una sin que esté la otra): pues sí, también lo sabía. Totalmente consciente estaba, así que cualquier tipo de queja está de más; lo que sí no sabía a ciencia cierta, es que a partir de éste momento dejaría de odiar los domingos. Y es oficial. Ya los domingos han perdido ese carácter amenazante de que la semana está por iniciar.

Adiós a la aburridísima y sin sentido vida de oficinista asalariada que recibe sueldo fijo y prestaciones de ley sin realizar ninguna tarea trascendente. Bienvenida de nuevo a las aulas.


¡Salud!

14 de agosto de 2008

Los updates.

En estos momentos Georgina se encuentra esperando lo inesperado y lo exageradamente esperado. Ya está a menos de un mes de iniciar un proceso interesante, importante y duradero, como bien lo describiría alguien importante para ella, por ahí. Ya está en ese momento tan ansiado de dejar todo listo para irse. Irse de la esclavitud laboral, que si bien es cierto, brinda mucha estabilidad y días iguales, también brinda muchos dolores de cabeza provocados por los ataques de hartazgo y hastío angustiante. Y recurrentes. Irse de la desesperación y el pesimismo, porque ya por fin tiene lo que quería. Parece que por fin va a estar en el camino y no al lado. Aunque estar al lado esperando no sea tan malo después de todo.



Si, yo soñaba con el día en que pudiera firmar LA renuncia. La renuncia a la vida asalariada y a las mañanas de levantarme nomás porque sí, para por fin, darle la bienvenida a los días que vienen ya para hacer lo que me gusta. Para por fin caminar en la dirección correcta y sentir que mis acciones tienen rumbo.



Y ando en esas. Preparando todo para la huída: informes, documentos, archivos, papeles, papeles y más papeles. ¿De dónde salen tantos papeles? Planeando la fecha para las vacaciones y con ellas, un viajecín interesante y liberador que está muy cerca.



¿Que si cómo me siento? Pues más que contenta, más que feliz y más que satisfecha. Las esperas siempre desesperan, pero cuando por fin se acaban, no, no sé cómo explicar lo bien que se siente.



Go confidently in the direction of your dreams! Live the life you've imagined. No puedo evitar recordar esa frase de Thoreau, que debería pegarla en un lugar visible para que nunca se me olvide. Debería tatuármela, caray. Para que no se me olvide que está prohibidísimo olvidar que estamos en este mundo loco para algo. Y de paso recordar que tengo que dejar de ser tan cursi, o permitírmelo sólo algunas veces. Sólo algunas, como ésta. La cursilería y la alta sensibildad más rosa pastel están a un lado mío ahorita y yo sólo me río. Después no se sorprendan.



Saludos repletos de felicidad a todos.

28 de julio de 2008

Pesadilla.

Como formando parte y no. Depende del mood, pero éste mood mío no hace más que traicionarme y sorprenderme; ni yo me conozco a veces.

Dicen que es natural que ande ansiosa y que no es para menos, pero ansiosa siempre soy y al final los chocolates siempre me salvan; porque de esos pónme los que quieras, pero si son oscuros mejor.

Contenta a veces, desesperada otras tantas y con ganas de salir corriendo casi siempre; eso ya no debería ser novedad.

Unas veces me levanto con el pie contrario, pero otras la sonrisa se coloca en mi cara de forma automática.

Obedeciedo siempre a los patrones de las féminas más ordinarias, aunque deteste aceptarlo.

Y buscando motivos para justificarme y decir que en realidad no soy tan difícil como parezco; pero todo parece indicar que sí.

Y otra vez me ha dado por cuestionar uno de los razonamientos mas míos. Una de las resoluciones mas mías. Tengo dudas. Muchas.

Que me complico mucho, que todo es más sencillo, yo no sé.

Pero siento que si no lo hiciera, no sería divertido. Quizá ahí está el problema. Deben existir otras formas de divertirse.



Fuente: Maitena, como siempre.

13 de julio de 2008

Yo no soy emo, soy mamo.

Tengo ciertos amigos que ni la burla perdonan, caray. Pero de qué me quejo si yo soy igual y hasta me hacen soltar las más sinceras y prolongadas carcajadas que nunca jamás. Han encontrado el apodo perfecto para mí, dicen, obedeciendo a una de las tendencias urbanas que han estado de moda últimamente: los emos.


Sí, los emos, la tribu de adolescentes tristes, "emocionales", pantalones entubados, cabellos negros acomodados de lado con exceso de gel, malos representantes del romanticismo del siglo XIX (dicen) y carentes de fondo (dicen). Ellos piensan que yo tiendo a apartarme y entonces decidieron bautizarme así, hasta que cinco minutos después encontraron un calificativo mejor: Mamo o Mammo, según el nivel. Por mamona, aseguran, sólo porque a veces no tengo ganas de socializar y pues porque así soy. Y punto.

Y no puedo evitar darle un poco de vueltas al asunto y llegar a la conclusión de que cada día me vuelvo un tanto más melancólica...y feliz. Eso es lo curioso y no dejaré de sorprenderme, me siento tremendamente bien, pero a veces me gusta desaparecer. No sé si sea el estrés por los tiempos que vienen, no sé si sean las mismas cosas que uno arrastra por siempre y que tire la primera piedra el que esté libre de patologías, siempre lo he dicho. No sé si sea que pase lo que pase, yo siempre tenderé a la inconformidad. O porque siempre he sido así. Mamona.
Pero hablemos de eso: ¿Cómo es una persona mamona? Hay tanto de relativo en eso que sólo se me ocurre pensar que los demás esperan que uno siempre sea complaciente. Al menos con los amigos. Conozco varios ejemplares que practican la mamonería bien rebonito y nunca los he visto ser groseros con un desconocido o mentar la madre indiscriminadamente a quien se cruce en el camino. Mucho menos pensaría que son los ogros del mundo o algo peor. Simplemente a veces no tienen (tenemos) ganas de traer la sonrisota forzada de oreja a oreja. Punto. ¿Y qué con eso?
No, entiendan, nunca me van a gustar los antros y siempre preferiré, por mucho, una noche de Sabina con vino tinto a los lugares repletos de gente. No, a veces no tengo ganas de salir de casa. No, no puedo ser polite y reír por las estupideces que no me causan gracia, es mucho pedirme. No, no puedo fingir que algo está bien, cuando nomás no. Y mucho menos puedo soportar una exposición muy prologada a asuntos que no soporto. No, no puedo evitar ser crítica con demasiadas cosas y mucho menos puedo ser complaciente todo el tiempo. Y no, tampoco puedo sostener mucho tiempo una conversación, si lo que se trata no me interesa. No puedo seguir el rollo a los ligues del antro y no puedo hacer muchas cosas, que si las hiciera, entonces ya no sería yo. Quizá tengo que hablar más claro, bajarle tres rayitas al siguerollismo, o en su defecto, a la sinceridad.
Y como bien me dijo mi buen amigo Axel: "Por eso no hay que crear expectativas de buenavibrez". Exacto. No sé si la gente piensa que soy muy buena onda o qué se yo, que ahora me exigen total disposición para todo y quieren que siempre ande con la sonrisota y el sí por delante. Olvídense de eso. Ser "mamona" no es tan malo. Yo mientras tanto, propongo que se redefina el término.

9 de julio de 2008


Buen café; buenísimo.
Mucha plática; si ahí nos damos en lo de la hablantinería.
Updates y tejedera del chal. Hasta para reserva, caray.
Directito de Australia y de visita balazo en la ciudad de México.


Es genial que los amigos estén de visita por acá. Y más genial es que a pesar de la lejanía, hay cosas que no se pierden.

1 de julio de 2008

Ansiedad por el anillo.

No, no quise decir: anillo para la ansiedad, aunque de esos hay varios que dizque fabricados con metales preciosos y desestresantes que lejos de dejarte el dedo verde, cambian de color según tu aura cósmico espacial. No, lo que dije fue: ansiedad por el anillo, leyeron bien.

Yo no lo podía creer, digo, es ameno (muy) criticar a las muchachas que esperan con su dedo anular listo para que les coloquen la roca. Claro, sueñan con el anillo de compromiso tiffany o una buena imitación, mínimo. Un clon si no es mucho pedir, así como existen clones de bolsas coach, deben existir anillos tyffany clones, cómo de que no. Si, muchas mujercitas viven para ese día y entonces cuando por fin llega, gustan de informar con orgullo la gran noticia. De diferentes formas, claro. Periodicazos, reuniones informales, cafecitos o hasta especies de despedidas de soltera donde se habla de ropa interior sexy y demás.
Sí, ya lo sabemos, es todo un acontecimiento que marca el inicio de una vida y que está aderezado por la felicidad más genuina; entonces respiran hondo porque ya no se quedaron. Eso sí hay que agradecerlo. Como tal, el suceso debe generar ciertas dosis de nerviosismo y ansiedad ¿Quién dijo que era fácil recibir un anillo? Caray, si implica muchísima responsabilidad, porque el anillo tiene que cargarse con porte y la boda tiene que prepararse con mucha cabeza. Pero malitos los novios que no avisan y ni tiempo para ir a ponerse las uñas postizas o ya de perdida el manicure francés. Y luego el atuendo, porque el día es memorable y el outfit tiene que estar a tono; no, no, no, estrés al tope. Es más facil darlo que recibirlo.
Y no hablemos de expectativas porque ellas querrían, además, que el suceso ocurriera de una forma romántica, pero tache porque todo ya casi está agotado y la imaginación de los otorgadores de la joyita no da para mucho más. Entonces a conformarse con el anillo flotando en la gelatina, en el pastel o en el tiramisú. Quizá ellas quisieran que además el hombre se arrodillara y entonces exclamara las palabras mágicas seguidas de un te amo/te quiero/eres lo mejor que me ha pasado, según. Un globo aerostático cargando el objeto tan mencionado también sería genial. O quizá un rally a la: encuentra el tesoro es mejor idea; pero unas lágrimas rodando por ambas mejillas vienen bien independientemente del escenario, eso no hay que olvidarlo.
Hay tantísimas formas de recibirlo que entonces el anillo es más que un anillo y portarlo en el dedo va mucho más allá. ¿Cómo carajos pretenden que las chicas no se estresen?
Si, ok, ya entendimos, mucho estrés, pero de eso, a que un día abras una revista, de esas que gustan leer las casaderas socialités, y te encuentres con un artículo titulado: Ansiedad por el anillo, hay mucha diferencia. Casi de no creerse, no cabe duda que hay que darle a la gente lo que pide. Me lo contó una amiga que está de visita en tierras chilangas y creo que hemos llegado a la conclusión de que esas cosas sólo pueden darse en mi ciudad natal. Con sus peculiaridades, claro.
Imagino que en ese artículo les dieron muchos tips para calmar la ansiedad, aunque no especifica si la ansiedad es antes o después de la entrega del anillo. Supongo que antes, porque después se llamaría euforia y felicidad post anillo. Me atrevería a afirmar que en el artículo deben darles también toda una serie de tips presionatorios para que el hombrecito dé el gran paso, en caso de que se esté tardando; imagino que después existe un test que contempla todas las actitudes del novio y entonces si tienes de 18 a 25 puntos, tu novio ¡está a punto de darte el anillo!, así que ve preparando las palabras que acompañarán el ¡sí!, cuidando, claro, no verte muy contenta porque luego pensarán que tu única aspiración en la vida era casarte y pues no queremos eso porque la carrera también importa, mientras no obstaculize los planes casaderos y procreadores, claro. Y por favor, reinita, no te olvides de apartar cita con la manicurista, porque nadie quiere recibir el objeto más deseado con unos dedos que no estén al fregazo.
Y si tienes de 0 a 10 puntitos, pues mejor vete consiguiendo otro novio porque ese que tienes es de verdad incasable y no querrás esperar toda tu vida con el dedo tieso. Cuántas relaciones terminarían por los resultados de un test de revista y cuantísimas mujeres vivirán felices después de esos tips. Eso necesitamos, artículos que hablen de ansiedad por el anillo, bodas, baby showers y demás, sobre todo porque esas revistas nunca desaparecerán misteriosamente del mercado como una tal revista proceso que dizque hablaba ciertas cosas muy feas y difamatorias de cierta persona. Esas son tonterías, qué va. Por eso vamos bien, no cabe duda.


24 de junio de 2008

Cuarentena. Y de cómo sostener un blog (estrictamente) personal, es más difícil de lo que se piensa.

Deberías escribir más seguido, afirma mi amigo el Lupito cuya función apunta más a ser la conciencia que a veces pierdo, o ignoro, según. Si, yo también digo lo mismo: debería; pero no me explico por qué carajos sostener este espacio se vuelve cada día una tarea más difícil, caray. Antes era distinto porque siempre sabía como postear cualquier tontería que pasaba ante mis ojos. Y claro, leo mis escritos anteriores y muchos de ellos dan pena porque la puntuación correcta no siempre me favoreció y el carácter de importancia otorgado a cada suceso era por demás benevolente. Pura tontería disfrazada de cosa importante o graciosa, pues. Yo no sé si me he vuelto más exigente, pero el caso es que este espacio ya no funciona como antes. Yo ya no funciono como antes. ¿Quién funciona como antes?
Y héme ahí buscando la manera de descifrar mi silencio de los últimos meses cuando parece que tengo más cosas que contar. Cuando parece que vivo más feliz que antes. Cuando parece que por fin hemos roto las cadenitas que solíamos arrastrar y que nos hacían andar por la vida con muy mala cara. Es cierto, mis ojos ven más cosas ahora y más feliz soy, pero menos expresiva me he vuelto; además, he perdido la capacidad para discriminar entre los sucesos que merecen ser contados acá y los que no, pero son gajes del oficio y a todo mundo le llega su proceso de cuarentena y verificación.

Y luego pienso que todo se debe a esa inquisidora censura a la que ya me he acostumbrado, porque no es fácil escribir aquí las cosas tal y como son, sobre todo cuando el blog inspira para depositar las quejas, inconformidades y sugerencias que se presentan toditos los días sin falta, o bien, para fabricar los mejores argumentos para burlarse de tantísimo (y tantísimos) que hay alrededor. Y para externar las múltiples inconformidades, claro, por si quedaba alguna duda. Hasta muchos dirían que hasta lo que no como me hace daño y eso es cierto. Así soy, carajo. Dicen que viene de familia. Y lo peor es que a veces se disfruta; pero les juro que sólo a veces y son contaditas porque luego me siento culpable, no vaya a ser que el mal karma venga a ajusticiarme y a ése si que le tengo miedo.

Lamentablemente no se puede ser completamente uno mismo si se quiere ser medio funcional en esta vida loca. Y así es: me tengo que abstener de criticar muchas cosas que pueden herir a la gente que quiero. Me tengo que abstener de mostrar mis opiniones (tal cual) porque no faltará a quién le quede el saco y entonces yo no sabré que hacer con las consencuencias de mi lengua tan sueltita. Y me jacto entonces de mi funcionalidad y repito y repito el mismo argumento que obedece a darle por el lado a todos y "entonces hablemos de lo que desees para no darte la contra a menos que valga la pena". "Y tienes la razón". "Y Georgina mejor cállate y no digas lo que piensas porque te meterás en un problema". Me he dedicado a bailar al ritmo que me tocan si es que el compás no amerita levantarme en armas; me he dedicado a reprimir a mi alter hostilito que a veces se quiere divertir a costa de una burla inofensiva. Y quién sabe si esa sea la forma correcta de andar por la vida.

Si, cobarde y acartonada, tal cual, porque no hay otra forma de llamar a esta tendencia tan vergonzosa. Sin embargo, no puedo andar emitiendo opiniones y juicios sin que éstos pasen por el filtro. Filtro que regula todo lo que aquí se escribe y que últimamente sólo permite las caricaturas de Maitena.
(...)
¿Y yo? Yo estoy bien, mucho mejor que antes, pero no he dejado de ser la misma. Ahorita me encuentro maldiciendo cierto gremio del que me he rodeado y tengo ganas de estrangular a más de un mortal. Hostilita ¿por qué no decirlo? Con ganas de mostrar tal hostilidad al mundo entero, aunque sólo a ratos, lo aclaro, porque luego siento que le exagero a la intensidad. Sí, he andado un poco malhumorada y harta ya de contar las días. Harta de estar harta de las rutinas y apelando un poco a la justicia divina para que terminen ciertos procesos y que empiecen otros. Dicen que necesito compañía, pero yo les digo que siempre estoy acompañada. Luego me dicen que lo que necesito es "otro" tipo de compañía entiéndase un novio a quien querer (y fastidiar), pero pues tráiganme al que quiero y que elegí hace tiempo y con mucho gusto, si no, no. Y como también ya me he encargado de cerrar todo tipo de posibilidad tendré que esperar bastante a que llegue otro similar.
Ya, ya le tengo que bajar tres rayitas al drama y entonces pensar en relajarme de lo lindo para sonreírle a las buenas cosas que ya no tardan. Y héme aquí, luchando de nuevo con mis ganas de despotricación. Ya mejor terminar. Últimamente ando bélica (Lupe dixit), eso es. Pero creo que me falta mi campo de batalla. Y a veces la gente no quiere pelear.
Les mando un gran saludo.

17 de junio de 2008

¿Aburrida?


Vía Maitena.

6 de junio de 2008



Fuente: Maitena.

26 de mayo de 2008

Por eso canción llévame lejos...

Te llamé, para vernos, se me ocurren tantas cosas. Por única vez, te pido que entiendas que este no es un cuento que lo invento yo. Por única vez, te pido que entiendas aha...
Hombros achicharrados y cansancio super crónico. Y por supuesto, dificultad para levantarme hoy de la cama para cumplir con mis oficios laborales oficionosos que hacen alusión a eso de cara de memorándum trasero de mejoral.
Pero los babasónicos estuvieron geniales. Geniales.
Jarabe de palo también, claro. Y Botellita de jerez, por supuesto.
A esperar el otro Vive Latino. Y el concierto de Calamaro en Octubre.

20 de mayo de 2008

Del 20 de Mayo y yo todavía no logro encajar.


Son las 6 de la tarde y yo he llegado a casa después de una larga jornada laboral. Sigo un poco emocionada por lo que viene y no veo la hora de decir adiós a la aburrida vida oficinosa que todos los días me hace pensar que la vida está "allá afuera", y qué esperas, córrele que se te va.

Enciendo la computadora y de repente veo algunos nicks de mis contactos que me hacen caer en cuenta: claro, claro, hoy es 20 de Mayo, dia del psicólogo. Día del psicólogo. Hasta me parece un poco chistoso. Lo cierto es que mientras estudiaba psicología, esos días eran festejados como con cierto toque de orgullo gremial. Lógico. Ahora, claro, todo debe seguir igual, aunque a mí ya no me tocan las felicitaciones ni me veo salpicada por el gremio. Digamos que cada día me vuelvo menos psicóloga. Y esa es la intención, deveritas que sí.

Y me río, porque cuatro años de mi vida fueron invertidos en estudiar una carrera, que aunque nunca me apasionó (o al menos eso creo yo), supo mantenerme entretenida a manos de muchas lecciones y muchos debates internos de esos que cuestionan inquisidoramente hasta que te dejan sin energías. Y eso es pasión, ¿no? Ya después descubrí que a mí lo que me apasionaba era la universidad como tal, la academia, vaya; las relaciones maestro-alumno, las discusiones, los puntos de vista y la sensación de estar aprendiendo algo; el conecte de las neuronas, la estudiada, pues; el ambiente, la vida de estudiante, las clases, los cuadernos y los lápices. La psicología no.

Y poco a poco pasé de ser una antipsicóloga que cuestionaba todos los métodos de los que se vale esta poco entendida disciplina, a sólo aceptar con resignación que no era la primera opción para mí si hacemos un balance objetivo entre habilidades, aptitudes, intereses, gustos y orientación profesional. Ni hablar.

Y por supuesto, no hay cosa que me moleste más, que el hecho de que la gente me ubique como "psicóloga". Pero como psicóloga de esas del consultorio o del kinder. No, eso no es lo mío y más que no ser lo mío, no me parece agradable tener esa etiqueta cada vez que comento cuál es mi primera formación (si, ya sé, y la única hasta el momento). De repente me descubro sacando mi pergamino con el discurso de siempre: si, pero NO soy clínica, no me gusta la clínica. Y entonces me doy cuenta de que también tendría que decir: ni la educativa, ni la organizacional, ni la de la salud, ni nada. Mucho menos las nuevas corrientes extrañas new age, ni la psicomagia, y Jodorowsky tendrá que perdonarme muchísimo por usar su término sin el conocimiento total. Mejor ya ni cuento lo que provocan en mí después de escuchar esa tan trillada frase: ¿Me estás analizando? Como si no tuviera muchas cosas qué hacer.

Y aunque la psicología social sí podría ser lo mío, no me gusta darme cuenta de que el campo está terriblemente limitado. Estrecho. Corto. Poco atractivo a mis ojos. Aún hablando de psicología social y aún haciendo referencia a los rockstars que mueven los hilos de la disciplina en México. Y luego me doy cuenta de que el campo siempre me parecerá limitado, porque lo que me gusta se cuece en otros laredos. Y claro, no falta entonces el pensamiento fatalista que me obliga a pensar que de ningún lado soy y que ni de aquí ni de allá estaré siempre destinada a perderme entre las marañas del conocimiento. La primera formación es la que forma, dicen algunos. Y yo creo que jamás podré considerarme una psicóloga. No podría con tal estereotipo.

No, definitivamente no era lo mío. ¿Que si elegí mal? Quizá. Aún así, soy capaz de reconocer que mi disciplina enriquecerá de alguna manera mi proceso de formación que se aproxima (que sí es el bueno), pero definitivamente yo nací para mil cosas antes que para psicóloga. Sin embargo, por ahí anda un papelito que me acredita como tal y sólo por eso, deberían, al menos, desearme un feliz día. Al menos. Yo mientras, seguiré sintiéndome como una instrusa hurgando en otras disciplinas.

8 de abril de 2008

Re-mix.

Mucho diálogo con mi conciencia oficialísima, porque definitivamente uno necesita siempre plasmar al exterior para comprender y yo le platico como si me platicara a mí misma por más irónico que eso pueda sonar. Mucho intercambio de historias y una consigna de: te platico y me platicas a la una, a las dos y a las tres, que ha enriquecido mi perspectiva enormemente. Mucha salidita rica a lugares increíbles. Mucho diálogo extranjero además y yo me he convertido en guía de turistas por mera vocación de unos días para acá. Mucha espera que desespera al esperar lo mejor y muchas sonrisas tranquilas también. Asuntos que se arreglan y valentías tomadas de quién sabe dónde para alejar a personas que han significado más de la cuenta. Salidas de emergencia y muchas explicaciones entendidas porque ante todo hay que buscar la congruencia en esta vida. Y es difícil dejar ir, muy difícil, pero ya me he cansado de repetir una y mil veces que las cosas siempre están claras y al final es decisión de cada quien cerrar los ojos, o abrirlos. Y yo siempre he preferido ver de más, ya lo he dicho. Pausa a las búsquedas que cansan y seguimos esperando lo que viene porque siempre viene algo mejor y yo quiero más de eso que pinta los días de colores pastel. Extrañadera total pero Mayo ya está cerca. Gitanerías que me causan alegría y casualidades que siguen sorprendiéndome y que me hacen recordar a una buena amiga que buscó su destino en el viejo continente. Gente nueva, mucha, que aunque sé que no se quedará, sé que siempre estará. Una nueva amiga homónima que dicen que es mi yo alterno que se ha encarnado en un ser imaginario. Y la imaginación vuela y vuela porque yo me he planteado metas nuevas y sigo creyendo que la rockstareada es para mí. Muchos eventos académicos significativos y mucha reflexión que me llevan a pensar que estoy en el lugar correcto. Gente valiosa con la que he intercambiado ideas y no me canso de repetir que el camino ya se ha trazado para mí finalmente. Mucho optimismo revitalizante que llega como bocanada que ya hacía falta, caray. Y a propósito, Cerati muy presente porque sus letras últimamente me han acompañado. Vengo liviana como la espuma de las orillas y hay días para quedarse a mirar y los días en que hay poco para ver cada día se vuelven más escasos. ¡Calamaro ya viene y yo lo estoy esperando! Muchas horas al teléfono porque quiero seguir vigente con la gente que he dejado y que a la vez sigue estando conmigo, como siempre, porque nunca se ha ido y sé además que no se irá. Acercamientos familiares que comprueban que la mejor manera de estar cerca es estar lejos. Paradojas y más paradojas porque la vida nunca deja de sorprender. Mucho leer y cada día lo disfruto más aunque ahora sé con (más) certeza que en realidad no sé nada y eso es bueno. El trabajo trae consigo dualidad y ya me quiero ir pero sé que extrañaré el ambiente en el que por fin me sentí cerca. Y los meses que se niegan a pasar rápido y ¿ya dije que quiero que sea 1 de septiembre? Harta de estar harta de buscar incansablemente lo que de repente se me antojó encontrar. Y al final comprendí que las vías alternas de felicidad pueden esperar cuando las principales se han encontrado. Contentísima con la sonrisa que va de una oreja a la otra, aunque esté de más aclararlo. Muchas visitas que me alegraron los días y me dieron la dosis de cercanía que necesitaba. Recapitulación es mi ejercicio favorito porque como palabra es auditivamente agradable y como práctica lo es aún más. Mucho revisar los saldos hasta hoy, mismos que son favorables en todos los sentidos. Tiempo para tomar decisiones y de estar contenta con ellas al comprobar una vez más, que todo trae consigo una consecuencia. Mucho tiempo también para sentirme afortunada y abandonar un poco la soberbia que tantísimo me caracterizaba. Muchas horas en la computadora, más que antes. Tranquilidad, de esa que asusta y que a la vez deja un buen sabor de boca. Mucho reírme de mí misma y esa es la única manera de sobrevivir en esta vida loca.
Y yo quiero saber qué es. ¿Optimismo? Creo que preferiría llamarlo de otra forma.

4 de abril de 2008

"Ahorita vengo, voy a la lateral de periférico a fumar"

31 de marzo de 2008

Mi nombre es Gé y una fumadora (adicta) soy. Gracias.

Odio hablar de lo que ya se ha hablado mucho. A menos, claro, que se trate de algún desvarío existencial (mío) que ande haciendo nido en mi cabeza; porque esos, aclaro, los conozco re-bien y soy expertísima en la materia, además de que siempre tengo la exclusiva. Eso no se discute.
Si, soy fumadora. Y muchos podrán afirmar que fumo demasiado y hasta una que otra persona podrá hacerme un comentario estilo: Oye, ¡fumas mucho!, seguido de la clásica pregunta: ¿Como cuántos cigarros te fumas al día?
Preocupada por tales inquietudes, primero, saqué el promedio de cigarros diarios para después memorizarme la cantidad y poder responder acertadamente. De 10 a 15 o un poco más, siempre les digo. Y no falta el que, más asombrado aún, me dice: ¡Una cajetilla, casi! (con cara lastimosa de: pobre chica que está cavando su tumba).
Sí, una cajetilla casi. ¿Y?
Pero muy probablemente el promedio disminuirá notablemente ahora, porque quiera o no, esta absurda ley anti-tabaco regulará mi vicio. Gracias, muchas gracias. Yo no sé qué hubiera hecho si esta ley y sus flamantes creadores no hubieran salido a mi rescate. Y al rescate de la población fumadora, que somos minoría, claro. Sólo me restará vivir agradecida de por vida porque no moriré de cancer y/o enfisema, sino de alguna otra cosa mejor.
Ahora tendré que portar fielmente la categoría de sujeto indeseable que me han adjudicado, porque yo no sé cómo, de un tiempo para acá, me he convertido en un ser señalado y odiado sólo porque fumo. Y claro, también me he vuelto víctima de los más inquisidores cuestionamientos y de las más profundas compasiones porque una muerte nefasta me han vaticinado. Antes a la gente le importaba un carajo todo ésto. ¿Cómo pasé de ser una simple fumadora a una delincuente que atenta contra la salud de todos los mexicanos y que contamina el aire que respirarán las "futuras generaciones"? Es un misterio.
Ya he manifestado un millón de veces que no estoy de acuerdo y decir que me parece una práctica absurda ya está de más. La prohibición no es la solución, también me uno a ese argumento y hasta la boca tengo chueca de discutir con mucha gente, el por qué ésta ley me parece una reverenda tontería delicada. También podría elaborar un listado de las 789 cosas que merecen LA atención proritaria, pero ya está muy dicho y qué flojera.

Nadie podrá negar la efectividad de esta ley, en sus términos más simples, porque seguramente muchos dejarán de fumar. Yo no lo haré porque mi adicción supera todo intento de control y prohibición, aunque, como ya dije, fumaré (mucho) menos, sobre todo porque paso la mayor parte de mi tiempo fuera de casa y la mayor parte del tiempo que paso fuera de casa lo paso en el trabajo; y allí, he pasado por diferentes niveles de rendición porque pasé de aceptar tener como "zona de fumar" el área más decrépita que se pudo haber encontrado, a firmar obligadamente un comunicado nacional que me impide fumar en CUALQUIER lugar del Instituto (incluso lugares al aire libre), entiéndase estacionamientos, sitios recónditos, e incluso, en la digna "zona de fumar" que antes tenía. Y tengo que aclarar que desde hace mucho estaba prohibido fumar en las áreas cerradas, eso siempre se había respetado. Si tenías ganas de encender tu cigarrillo, te salías y punto. Ahora ni eso. ¿En qué les afecta?
No, no diré tampoco que el asunto de los fumadores pasivos es un mito, porque ya está dicho. Tampoco me pondré a cuestionar los mil y un argumentos que utilizan los que promueven y apoyan esta ley, porque los entiendo. Lamentablemente siempre habrá argumentos efectivos para sostener este tipo de medidas. Y lo peor es que funcionan ¿Quién ha dicho lo contrario? Es un asunto delicado, sí, pero mucha gente no ve un poquito más allá. Eso es lo realmente peligroso.
Me va a costar muchísimo trabajo ser sometida a tantísimas restricciones por mi (mal) hábito, porque ante todo, soy adicta y tengo que reconocerlo, pero los fumadores siempre seremos sujetos indeseables antes que adictos y ya no sé si prefiero que me traten como lo primero, o como lo segundo. Aquí en México no sé qué convenga más.
Yo sólo exijo que me brinden un (buen) tratamiento gratuito para superar mi síndrome de abstinencia que me anda matando. Grueso. Y si se puede, una buena dieta, porque he subido como 4 kilos aunque yo sepa perfectamente que es un mito que el cigarro, como tal, ayuda a bajar de peso y que quede bien claro que yo nunca he dicho lo contrario.

La cosa es que necesito aprender a controlar la ansiedad, porque mi acelere necesita darditos de apaciguamiento; o bien, encontrar algún método efectivo de sustitución. Ya pensé en el tabaco masticable, pero realmente me sirve echar humo; también pensé en los chicles de nicotina, pero dicen que no son efectivos, de los parches mejor ni hablamos; morder cosas no me causa la más mínima gracia y comer está descartado por obvias razones; quizá necesite ir con un psiquiatra, o inhalar y exhalar 17 veces con intervalos de 2 horas; tal vez debería pensar tomar clases de yoga, budismo-zen o alguna disciplina new age que me haga parecer cool; eso sí, necesito también ayuda psicológica porque nadie es profeta en su tierra y hasta el humor me ha cambiado por la desesperación y eso no se vale. Ya me he quebrado la cabeza, lo juro, pero las sugerencias son bienvenidas. Y eso que todavía no entra en vigor.

28 de marzo de 2008

Dos.

Fragmento de un mail escrito a mi conciencia oficialísima.

A todos nos encanta jugar con fuego, claro. Pero a mí me han dotado con 8 rayitas más de precaución y cobardía que se nota en mis acciones e historiales de casi todos tipos. Ojo, casi de todos tipos, aclaro, porque para unas cosas soy re-valiente y audaz. Para otras soy el miedo personalizado.
En esta esquina, la Gé coherente que me viene a reclamar un poco de cordura y que apela un poco a mi buen juicio siempre tan (gulp) fundamentalista, cobarde y atinado; tan poco arriesgado, tan mesurado, tan consciente y tan analítico; tan demasiado buen juicio, tan sano y tan cauteloso. Además de rencorosa, orgullosa y obstinada, eso no lo habíamos mencionado.
Y en la otra, señores, en la otra esquina, se encuentra la Gé cansada de ser una ñoña, poniéndose en evidencia y comparando su falta de experiencias en ciertos rubros, con todos los modelos a su alcance. Y me quiere venir a convencer de que la cobardía no lleva a ningún lado y que tengo que dejar de ser tan piedra rígida para divertirme un poco. Yo no sé qué hacer. Me quiere convencer de que las cosas no se toman tan a pecho, y que al final, las mentes abiertas son las que andan felices por la vida.
Una lucha constante, porque, para variar, hay mucho que analizar en esta odiosa situación. Pero al final puedo alegrarme porque creo que va ganando la coherente. Esa soy yo, chingada. No podría ir por la vida negando lo que obvio es, y como he dicho más de una vez, no cerraré los ojos para negarme a ver lo que es más claro que el algua misma. Y mucho menos me metería a un cúmulo de tormentosas posibilidades desconocidas de forma voluntaria. No intensifiquemos los grados de complicación, no por favor. No ahora que todo marcha de maravilla. Creo que ésta vez me he convencido: hay cosas para las que yo no tengo suerte.

Algún maravilloso cantautor español se sentiría derrotado si supiera que su mayor fan se conduce por la vida con tantísima cautela.

26 de marzo de 2008

Hemos vuelto...

Aquí debería existir el post correspondiente a esa semanita santa que más-que-genial estuvo aunque todo tuviera que terminar así, oh no (jaja). Aún no termino el post, que claro está que existirá próximamente, porque hay muchas cosas interesantes que pasaron esos días que geniales transcurrieron. Y cuando menos lo pensamos ya era domingo a las 4:00 a-éme y adiós, todo a la normalidad que de tan normal termina en aburrición, pero que conste que solamente hablo por mí. Pero quién dice que esos días no podrán repetirse pronto.



El lunes marcó el regreso a las actividades cotidianas mañana y tarde, pero aclaro que las actividades vespertinas, en este caso, son mejores para mí. Volver al trabajo no siempre es tan grato, aún cuando te gusta lo que haces, pero yo sólo deseo que estos meses pasen rápido porque muero por volver a las aulas de grandes ligas y entonces sí saber lo que es el estrés del bueno.


Buen inicio de semana con el seminario correspondiente que hace mis lunes. No sé si ya había hablado de ésto antes, pero todos los lunes asisto a un seminario de análisis político en el Instituto de Investigaciones Sociales de nuestra máxima casa de estudios. El seminario pasado, que terminó en Noviembre del 2007, básicamente estuvo centrado en las izquierdas latinoamericanas, y ahora, le ha tocado el turno a la derecha mexicana. A la derecha mexicana, sí.


Y ha sido más que interesante, porque los exponentes han estado de 10 y la discusión se ha vuelto más que enriquecedora, ya se imaginarán por qué. Y si partimos de que el seminario ha mantenido como eje central la pluralidad y el libre intercambio de ideas, además de que está coordinado por Roger Bartra y Francisco Valdés, no tengo más qué decir porque me quedaría corta. En el debate está el camino, no hay duda y yo siempre me quedaré con la perspectiva académica, en eso no titubeo. Y como bien se planteó el pasado lunes, obedeciendo a un poema del chileno Nicanor Parra: la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas. Agrégenle el toque pesimista u optimista, según. Yo les dejo el programa.





La Universidad Nacional Autónoma de México a través del Instituto de Investigaciones Sociales, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, invita al Seminario de Estudios Avanzados, Ciclo de primavera de 2008: Gobierno, derecha moderna y democracia en México, coordinado por Roger Bartra y Francisco Valdés



• 31 de marzo:


Teresa Ortuño ­ ¿Es de derecha el PAN?


Macario Schettino, Liberales a medias, conservadores completos: derechas e izquierdas en el México reciente


• 7 de abril:


Jorge Alcocer, ¿Quién es de derecha?


Enrique Krauze, Falsas geometrías


• 14 de abril:


Carlos María Abascal, Más allá de la izquierda y la derecha: recuperar el sentido de la política al servicio de la persona


Jesús Ortega, La derecha mexicana: anclada en el conservadurismo del siglo XIX


• 21 de abril:


Jorge Castañeda, ¿Por qué los intelectuales (de izquierda) odian a Vicente Fox (de derecha)?


Valentina Torres Septién, Derecha y educación en el siglo XX


• 28 de abril:


Roger Bartra, Los lastres de la derecha


Alonso Lujambio, La "proyección" doctrinaria del PAN de 1965


19 de marzo de 2008

La bandera llega completa.


La semana santa inicia hoy. Pero ojo: ésta no será una semana santa cualquiera; me quedo en la ciudad, pero con las mejores compañías.

En este momento Axel, Anabel, Vlady, Fernando y Gaby deben estar por llegar.

Está de más aclarar que no me aburriré nadita. Chicos: en un ratín nos vemos.

15 de marzo de 2008

Everybody's gotta learn sometimes.

Blessed are the forgetful: for they get the better even of their blunders.
(Nietzsche)





9 de marzo de 2008

Track 1.

Porque la vida es una canción y eso no se duda aunque la frase ya esté más que ridiculizada.

Porque muchos hasta se han esmerado en imaginar el que sería el soundtrack de su vida y yo siempre he dicho que mejor paso, porque quedaría en total verguenza; definitivamente allí cabrían todo tipo de aberraciones musicales, de esas que no deberían existir pero existen y uno las tararea y las canta a todo pulmón, o bajito para que nadie escuche, según. Y si de autogoleos se trata, yo tendré que confesar que que impolta si te gusta glin dey porque esa ofensa musical estará ilustrando aquel magnífico viaje a Guadalajara con la bandera más divertida del mundo. Entonces sobra aclarar que mi soundtrack no garantiza un mix sofisticado, pero sí una mezcla extraña llena de los placeres musicales más culposos que mejor no mencionamos para no entrar en mucho detalle. Y me falta tanto por vivir, caray. Yo quiero un looong-looong play y no menos.

Porque cada día me doy cuenta de que la censura siempre acompaña a lo que aquí se publica, aunque muchos consideren que me expongo demasiado; y yo me asusto, porque aún censurándome siento que quedo demasiado al descubierto y pareciera que no me importa, pero sí me importa, y mucho, porque a veces termino odiando este espacio, pero del odio al amor hay un paso y los clichés siempre tienden a cumplirse. No, definitivamente sin censura no sería lo mismo pero sería igual; definitivamente la tragicomedia sería más tragicomedia que otra cosa. Pero agradezco con el alma a quienes me dicen que mi amargura tiene estilo.
Y como de la cabeza al teclado siempre hay filtros o incapacidades para plasmar lo que es, muchas veces lo que ya existe en este mundo mágico musical nos da una ayudadita y en la cabeza de quien escribe, el match cobra tanta trascendencia y brinda sensación de desahogo. Y esque hay frases que como anillo al dedo y eso cada vez me pasa más seguido. Todo-nos-llega-a-todos, porque todos pasamos por lo mismo y cada día me convenzo más de ello, aunque no me guste nadita sentirme tan ordinaria. Y todos somos estúpidos de vez en cuando, lo bueno es que uno entiende y pasa de ser una estúpida inconsciente a una estúpida consciente que al menos aprende a lidiar con la estupidez. Pero como todo tiene un final, uno se cansa de la estupidez consciente y entonces vienen los momentos de lucidez que realmente se agradecen, porque llegan como baldazos de agua fría con todita la verdad, así, de trancazo, que te sacuden la cabeza y te reclaman cómo carajos no te diste cuenta antes si todo estaba tan claro y tan visible.

Pero no, uno sólo entiende cuando le llega su momento, y a mí, el momento me ha llegado de forma oportuna, y lo peor, es que esa frase de Andres Calamaro, porque vivir es jugar y yo quiero seguir jugando, suena demasiado seductora y atractiva. A mí me gustaría seguir jugando, pero mejor paso. Y no, en estos momentos de felicidad tan oportuna no voy a terminar cayendo en el juego preferido de las féminas del mundo. No voy a cerrar los ojos voluntariamente y menos voy a andar por la vida haciendo como que no me doy cuenta de las cosas que son más claras que el agua misma. Ya las cosas no son como antes y como todo en esta vida evoluciona, yo ya descrubrí que no puedo andar por la vida creando pedestales para albergar egos ajenos.
Y como los veintes caen, así, de repente, ahora me doy cuenta que soy más fémina ordinaria de lo que me gustaría imaginar y que también me pongo a dieta y me llegan las fracesitas despechadas de Sarah Mclachlan. How stupid could I be, a simpleton could see, that you're no good for me, but you're the only one I see. The only one I see. The only one I see. Tache total para los fantasmas que desaparecen y aparecen como por arte de magia. Y tache para las comparaciones obstaculizadoras y poco merecidas; pero así como en la diversidad está el buen gusto, en el respeto a los estándares también y el buen Sabina inspirado por José Alfredo también tenía la razón porque antes de que me quieras como se quiere a un gato, me largo con cualquiera que se parezca a tí.

Porque ante todo, señores, está el respeto a los principios básicos de calidad y pertinencia y yo no hago mal en repetir que era un buen ejemplar, porque hay que reconocer las cualidades ajenas sin sobrevalorarlas. Pero no, no voy a perderme en los males de mi género. Además, mi cabeza anda estancada en otras estaciones más trascendentes afortunadamente; pero por si las dudas, hay sobrepoblación del otro género en este mundo loco, si no, no sé qué haría yo con tantísimo mal karma. Nos preocuparemos en su momento, por lo pronto, el long play tiene que seguir su curso.

6 de marzo de 2008

De cómo las buenas noticias inspiran y la felicidad se transpira.

Oquei, oquei. Acepto que por muchísimo tiempo fui una decrépita de lo peor que iba por la vida renegando de todo. Lo acepto. Y también acepto que eso no es gripa como para quitarse de la noche a la mañana. Luego, porque la gente evoluciona, yo decidí conscientemente bajarle tres rayitas a la salecita amarga y dedicarme a funcionar mejor por el mundo; porque eso de funcionar por el mundo, más que una inevitable consecuencia, es una decisión.

Pero, amigos míos: no me han perdido. Aunque últimamente ande con una sonrisa de imbécil en la cara y aunque sienta que aparentemente todo va tomando forma, detrás de mí existirá siempre ese lado amargo que sale de vez en cuando para aderezar los días con eso que hace falta siempre porque no todo puede ser felicidad, si no que chiste. Y los que digan que sí, es pura hipocresía funcional, ya que andamos en el mood de la funcionalidad, misma que se ha convertido en la característica deseable por excelencia. Además, qué aburrido vivir la vida sin complicaciones, porque ésta se hizo para vivirse complicada, así, para que sepa. Pero ojo: uno no puede llenarse la vida de complicaciones y cruzar los brazos para sufrir la triste condena; el chiste está en saborear los rompecabezas que se arman, los sueños que se logran y las formas que se van dibujando; buscar la manera, pensarle, acabar con el acertijo; tomar decisiones, resolver problemas, vaya. Tener logros y probarnos constantemente, porque apenas así sabe.

Y todo es una cuestión de actitud, como bien diría el buen Fito en una de sus mejores canciones. Quizá era un poco insportable escuchar de mi boca la misma cantaleta aburrida y recurrente relacionada con todos los demonios que hacían nido en mi cabeza. Tragicomedia musical pura y de permanencia voluntaria. Mucho tiempo obsesionada con lo mismo, queriendo ver los logros correspondientes a cada etapa con libretito en mano y, sobre todo (ya que estamos con el buen Fito), sentirme en el camino y no-al-lado-del, fumando el humo de los 15 cigarros al día, mientras todo pasaba tan rápido burlando mis capacidades de reacción.

Dicen que todo lo bueno llega al mismo tiempo, como avalancha. Poco a poco recobré la fé que se había perdido a manos de los modelos de vida que estaban en todos lados y que no representaban una opción atractiva para retomar. Sentí que me perdía al estar tan lejos de todo lo significativo para el currículo brillante (que no es la lámpara de Aladino, como afirma el Sabina que tanto cito), pero tan cerca de los amigos y de las cosas que valen y alegran los días; tan lejos de las oportunidades para tropezar, pero tan cerca de la comodidad en la que los días transcurren sin darte cuenta y ya es de noche y a dormir y tu vida se acabó.

Harta quizá de la monotonía y de sentir que mi existencia no tenía una línea definida (porque hablar de sentido es quizá mucha responsabilidad a estas alturas y con tanta lección de vida). Apostando todo a una sola cosa, que nomás no se dignaba a llegar y negada a toda posibilidad que implicara un desvío. Pero siempre con la plena convicción de que tenía una enorme responsabilidad: cumplir lo que me había planteado, porque ante todo, el deseo era genuino y de a deveritas. Entonces ya no quedaba más opción que empezar a buscarme el camino. Y sacrificar el confort y las múltiples felicidades que así como son múltiples y sencillas, son efímeras también.

Y yo todavía no sé si es bueno o malo saber exactamente qué carajos quiere uno lograr en esta vida loca. Pero cuando te das cuenta, que en efecto, quieres eso y no menos que eso, todo cobra sentido y la tragicomedia musical con harta complicación se disfruta; y la lucidez que te duele hasta los huesos encuentra su razón. Y entonces inician los planes y estrategias que te permitirán estar viva mientras estás en el camino, y con ellas, claro, las piedritas y obstáculos que uno mismo se pone para hacer más divertido el trayecto. Y héme ahí elaborando disertaciones extensas en mi cabeza que siempre me llevaban al mismo lugar de lamentos y reclamos a la mí misma que terminó harta y dolida de tan poca confianza depositada en ella. Sí, siempre atacándola, porque ante todo el masoquismo de vez en cuando. Y ahí estaba yo con todo lo necesario, quizá, pero sin darme cuenta de ello.

Y aún así tengo que agradecer que ante todo soy funcional y siempre termino enrolada en la tendencia del buen funcionamiento. Hice lo que tenía que hacer lo mejor que pude, aunque es difícil que eso reconforte cuando no existe referencia alguna inmediata que pueda calificar el desempeño. Todo en orden y un proyecto que se hizo en serio (no sé si bien o mal), una solicitud que se llenó obsesiva y meticulosamente, unos motivos que siempre sobraron y que pretendieron acomodarse de la forma perfecta para convencer, y muchas horas de estudio que nunca se percibieron como inútiles en caso de que la historia terminara con final de terror. Y muchos-muchos argumentos para justificar por qué ese lugar y no otro. Por qué ese camino y no otro. Por qué vivir para estudiar y no para portar con orgullo y convicción la filosofía de asalariada con prestaciones superiores a las de ley.

Existían muchas posibilidades de experimentar el que sería mi primer fracaso en serio. Pero eso sí, sabía que terminaría satisfecha y, que al final, sabría que al menos lo había intentado (si, aunque deteste ese tipo de argumentos reconfortantes). Pero claaaro, intentarlo es de los mediocres, me decía la otra que existe en mi cabeza y que gustosa altera el orden a la menor provocación. Pero luego recobré la cordura y entendí que más que un intento significativo, era una prueba significativa. Por fin me pondría a prueba. Y en un escenario complicado, no en cualquier escenario. Si, cambiar la palabra intento por prueba funcionó unos días para disipar el malestar de sentirme tan hipócritamente positiva.

Muy poca confianza a la pobre de mí y entonces los pensamientos fatalistas en la onda todos son mejores que yo y yo nunca podré porque yo, yo y yo, se volvieron cotidianos. Así, egocéntrica como siempre, porque el egocentrismo no necesariamente trae consigo un exceso de confianza; el mío era un egocentrismo remasterizado e invertido. Soberbia además, por no querer escuchar nunca a la gente que trataba de hacerme entender que no podía andar por la vida con esos miedos por delante dominando cada paso y descalificando cada acción incluso antes de llevarla a cabo; pero voy derecho y no me quito además, porque nunca presté atención debida a las personas que trataban por todos los medios posibles, de hacer que recuperara la confianza perdida a manos de millones de argumentos y un locus de control externo que cumplía muy bien su función, cualesquiera que ésta haya sido.
Cabeza dura por haber depositado el sentido de toda mi vida en un sólo proceso, sin detenerme a mirar que la vida es más sencilla y que multitud de opciones hay porque muchos caminos (muchos) llevan a Roma sin que eso implique abandonarte. Si no era esa escuela, podía ser otra, así de fácil, así de sencillo. Y al final, parecía que todos me apostaban all in con toda la confianza, viendo el flop que me respaldaba. Todos me creían capaz, excepto yo. Yo sólo era capaz de ver las desventajas geográficas, formativas y demás, que me adjudiqué bastante bien.

Y yo que soy fan de la retrospección me he permitido aceptar que, en efecto, muchos errores cometí. Y los tengo que reconocer tragándome el orgullo si quiero avanzar en la mejor dirección. Ahora, ya los he reconocido y me río un poco por tanto argumento tan bien elaborado, que no tenía más objetivo que prepararme para recibir el trancazote que siempre existió como posibilidad. Porque ante todo, quería seguir y tener ánimos para volverlo a intentar.

Así de complicadas son las cabezas humanas.

Pero no, no hubo tal trancazo y yo recibí una respuesta favorable. La respuesta que deseaba. Por fin, me siento en medio de un proceso interesante que indudablemente traerá consigo fuertes modificaciones en la estructura de mi cabecita loca. Porque no hay mejor sabor de boca que el que queda después de lograr algo con lo que te has obsesionado, aunque las obsesiones, dicen algunos, no son buenas nunca; pero yo siempre seré sincera y me autogolearé porque reírse de uno mismo es buena opción en muchos casos y yo nunca he andado por la vida presumiendo una personalidad libre de patologías. Pero aclaro, mis patologías siempre han sido funcionales, tanto, que hasta me sería imposible funcionar sin ellas.

Logré entrar. Y estoy feliz, no tengo por qué disimularlo. Y no lo haré, simple y sencillamente porque las cosas van tomando la forma deseada y yo sé que ésto es lo que quiero y no menos, pero siempre más. Siempre más. Va más allá y sé que muchos lo entienden y saben que existe toda una serie de motivaciones que le dan soporte a ésto y que justifican mi plan. Porque esos deseos de hacer cosas significativas tenían que empezar a materializarse de alguna forma y mis ganas de aportar algo no son fabricadas a la orden, porque son genuinas. Y las ganas de vivir experiencias académicas de verdad, son incuestionables. Y de que ese es MI camino, no me queda la menor duda.

Imagino que luego vendrán nuevos retos y nuevas complicaciones. Nuevas tragicomedias y nuevos miedos, claro. Así debe ser. Me asustaría si no.

Una vez más tengo mucho que agradecer. Por lo pronto, este año marca el inicio de mi regreso a la vida de estudiante. Estudiante en serio y en el lugar que he elegido. Y aunque falten algunos meses y yo viva compulsivamente contando los días porque la espera desesperará muchísimo, sé que también ayudará a elaborar el mejor mood de espera-nza nunca antes visto por mis ojitos. Dicen que mi felicidad es un poco contagiosa y yo encantada de compartir; siéntanse libres de hacer el slam conmigo. Pero ojo, ando buscando nuevas vías de complicación. Se aceptan sugerencias.
Ahora sí, que empiece lo bueno...



2 de marzo de 2008

Enciendo un cigarrillo y otro más.

"Y como siempre queda mucho por hacer, este 2008 promete mucho. Por lo pronto, yo esperaré los resultados de EL examen, contemplaré LAS opciones y seguiré buscando LA verdad absoluta, que será mía y sólo mía. Y claro, los 3 pies del gato"
Enero, 2008.
Y los resultados de EL examen han sido favorables; a las aulas volveré pronto.
LAS opciones siguen diversificándose a tal grado que me he sorprendido, y LA verdad absoluta se asoma a ratos por mi ventana.
Y claro, aún sigo buscando los tres pies del gato, como siempre; eso ya no es novedad.

24 de febrero de 2008

I'm just sitting here watching the wheels go round and round
I really love to watch them roll
No longer riding on the merry-go-round
I just had to let it go.

25 de enero de 2008

La frase de la semana...

¿Dónde se inyecta el colágeno para rellenar el vacío existencial?
Maitena

24 de enero de 2008

Eternal sunshine...


Clementine: You know me, I'm impulsive.
Joel: That's what I love about you.

23 de enero de 2008

La tía Lucía.

Tengo que confesar que cada día se me dificulta más sentarme a escribir. Ya no encuentro de qué, caray. Y tengo la ligera impresión de que estoy repitiendo los mismos episodios de mi vida aquí, así, justo como los repito en la vida real; lo mío, lo mío, es la repetición, me cae. Ya no hablaré más de mi corazón de melón y de la media naranja que se niega a llegar. Ya no hablaré más de la espera que desespera y de mis ganas de volver a las aulas de forma definitiva. Y ya no hablaré de ello, simplemente porque de eso ya se habló.

Y no hablaré tampoco de los patrones que se repiten como mal kármico del pentagrama más vengativo.

Y últimamente cuando pasa algo posteable, no encuentro cómo plantearlo, y para cuando me puedo sentar a dar orden a las ideas en mi cabeza, el evento ya perdió su carácter posteable. Ni qué hacerle. Supongo que a todos les pasa.

Pero hay algo que siempre constituye un aspecto interesante y atractivo para escribir, al menos para mí: las personas. Si, pero no cualquier persona, porque en esta viña hay de todo y yo sigo sorprendiéndome de la clase de especimenes humanos con los que me topo. Yo me refiero, más bien, a las personas que de alguna u otra manera se quedan presentes en tu vida y para siempre. A aquellas personas que distan de ser parte de una reproducción en serie y que poseen una personalidad lo suficientemente interesante como para inspirar.

Hoy hablaré de una mujer extraordinaria. Ella es una mujer hecha y derecha. Una señora, una ñora, un mujerón, diría yo. Es una mujer que representa en varios terrenos, exactamente la filosofía de vida que yo quisiera, primeramente cultivar, para posteriormente conservar hasta la tumba y más allá. Ella es la
tía Lucía.

Y de repente pienso que no existe mejor nombre para ella. Lucía era y seguirá siendo la opción. Y luego viene la canción de Serrat que le otorga el carácter de doblemente especial. Lucía se tenía que llamar, no cabe duda.

La tía Lucía no es mi tía biológica, pero obedeciendo al patrón cultural de las ciudades tan pequeñas como la mía -donde todas las mamás de tus amigas son tus tías y al final todo se vuelve tan caótico que todos terminamos siendo parientes-, ella es mi tía y punto. Es mi tía únicamente por mera cuestión de los patrones antes mencionados, pero mi madre por todo lo que ha representado.

Es la persona más irreverente que conozco. Y ya luego entenderán por qué la irreverencia es una de las características más altamente valoradas por su servilleta. La irreverencia permite tantas y tantas cosas, que al final, sólo los irreverentes podrán jactarse de haber vivido. Ella es una señora de sociedad, así como lo oyen, pero no se le dificulta en lo absoluto cagarse en LA sociedad. Si, cagarse.

Y claro, ¿Por qué no decirlo? Es una mujer obregonense que optó por los principios convencionales en toda su extensión, pero aderezando eso con una manera de operar bastante auténtica que para nada va en contra de, sólo elimina el aburrimiento y la hipocresía, claro. Y es una feminista en potencia, pero muy encubierta. Aún no lo reconoce; yo supongo que primero muerta que autodenominarse feminista, con todas las mujeres que le han hecho mala fama al movimiento. Tanta loca que anda suelta y eso ni yo me atrevo a negarlo. Ella es la fórmula exacta, según mi opinión, para vivir en una sociedad tan cagante como en la que me tocó crecer, y no morir en el intento. Pero si es cagante, la mejor opción es cagarse en ella, eso ni se duda. Ella es más fondo que forma y representa para mí, mucho más de lo que imagina.

Y si, es usuaria de los desayunitos, cafecitos y anexitos, donde las señoras bien de la ciudad se reúnen a platicar de las últimas tendencias de la moda, o de la hija de fulana que se casará con el nieto de sutano, porque para esas alturas muchas de ellas ya tienen descendencia en edad casadera y hay que ver para dónde se extiende la familia. Además es invitada a muchos de los eventos de la sociedad tan excluyente de mi ciudad natal; pero ella no ha sido producida en serie, no, de ninguna manera; ella no es igual a todas las demás, ni tampoco sigue las tendencias, mucho menos repite los mismos patrones. Ella es única y se ha dado el lujo de pertenecer sin pertenecer. Pertenecer con estilo. Si, con mucho estilo. Y no necesita muchas cosas para ser feliz. Se caga en todo, incluso en el dinero. Basta verla cuán feliz es con lo que tiene para convencerse de que lo que tiene es lo que quiere y al revés.

Abstemia de convicción, aunque yo siempre he sospechado que ya posee un grado de alcohol en su sangre por nacimiento; digo, tantísima "buena onda" no puede ser nomás porque sí. Le encanta “desconcertar” a la gente y es común encontrarla en algún supermercado, descalza (detalle altamente importante), peleándose con las empleadas o haciendo lazos de amistad estrechos con algún desconocido o desconocida que pasó por ahí y se detuvo ante semejante simpatía. Es rebuena para encontrar los apodos más acordes, y además, le encanta encontrar actividades divertidas que le roben al día común, su carácter de cotidianeidad tan aburrido algunas veces. Y obedeciendo al carácter local que posee este escrito, yo sólo puedo recordar el asunto del Panetone, ay que rico pastelone. Ama el chat y ha cultivado grandísimas amistades vía yahoo.com. Le encanta viajar y ama el sur del país, tanto o más que yo.

Cuentan los que saben, que ella vivió los primeros años de su matrimonio en la ciudad de México por motivos de trabajo de su esposo. En la ciudad de México nació su hija, la mayor, a la que paseaba en su carreola por toda la ciudad para desaburrirse en las mañanas cuando su esposo estaba en la oficina. Poco a poco el ir a pasear a su hija, perdió el encanto y como no había más opción, ideó una manera de hacer de esas caminatas algo diferente y divertido, así que optó por pintar a su hija recién nacida, así, simulando a un pequeño monstruo, con lipstick, rubor y ojos negros azabache, para asustar a las personas que se detenían a admirar a aquella bebé con cabellos rubios que inocentemente iba acostadita en su carreola. Ya mejor ni les cuento las emociones que provocaba.

Y ni hablar, mejor, cuando la aburrición, que es madre de las mejores irreverencias, la obligó a andar por la calle vendiendo “merengues”. Ese episodio no hubiera sido tan divertido, de no ser porque se le ocurrió vender merengues justo donde su esposo tendría una junta importantísima de negocios esa mañana. Y de repente, sale el esposo acompañado de los ejecutivos prestigiados de una conocida cadena de tiendas departamentales, traje, corbata y zapatito boleado, cuando ella se acerca a vender sus merengues. El esposo fingió no reconocerla y ella disfrutó como nunca su aventura. Lástima que a él no le causó tanta gracia y casi le cuesta el divorcio. No todos tienen tan buen sentido del humor, qué va.

Y está de más decir que tiene los ovarios suficientes como para encabronarse hasta los huesos con las hijas, porque enojada no se las recomiendo, que hasta a mí me ha tocado. Aún recuerdo esa ley del hielo que me aplicó cuando una de sus hijas y yo llegamos un poquito pasadas de copas a su casa. Y cómo no mencionar que sólo a ella se le ocurre corretear al ladrón que le ha robado su bolsa y decirle: hijo de la chingada, esa bolsa es mía ¿Por qué te la vas a llevar? Pura dinamita. Mucho temperamento.

Y en una sociedad de altas hipocresías que tantísimo he criticado, toda mi vida manifesté cierta tendencia de incredulidad hacia los “matrimonios felices” hacia las “familias felices” o hacia aquellas mujeres que “dan todo por su familia”. Siempre pensé que era hipocresía o una opción inevitable al no tener ojos para ver la realidad, o simplemente incapacidad ignorante para desear algo más. Así iba por la vida generalizando en silencio porque la cobardía siempre por delante (y he preferido ponerme la camiseta de cero pedos), hasta que la conocí a ella. Hasta que conocí a su familia, que indudablemente no sería la misma a la que yo soy adicta hasta los huesos, de no ser por ese pilar tan grande, que lejos de perderse en el sacrificio constante, ha disfrutado cada momento en el que ha hecho algo, por tener una familia de semejante calidad.

Y es ahí cuando uno comprende que de caminos hay multitud y que la clave está en elegir con una plena convicción independientemente si te dedicarás toda tu vida a administrar un gran negocio, el conocimiento, el mundo, o un hogar.

Y no, no es casualidad que el pasado 31, su casa estuviera llenísima de gente que quería iniciar allí el próximo año. Y claro, para ser la mejor anfitriona, tuvo a bien, sacar la sala de su casa con todo y mesa de centro y adornos respectivos a la calle, literal, para crear un maravilloso lounge en plena banqueta. Eso no lo hace cualquiera, carajo.

No, tampoco es casualidad que exista mucha gente (incluyéndome) que se siente parte de esa familia tan maravillosa. No, no es casualidad que yo no sea la única que adora a esta mujer con toda el alma. Y menos será cosa del azar que yo disfrute como nunca las sobremesas en su mesa, las tardecitas sentadas en la sala de su casa y esas idas al casino. No, no tengo que aclarar que es una de las personas que está en mi top, no es necesario.

Es una mujer en toda la extensión, caray.

14 de enero de 2008

De momentos que otorgan felicidad infinita y otras cosas...


Después de haber realizado una encuesta bastante tendenciosa y (muy) poco representativa, puedo llegar a la conclusión de que pocos episodios en la vida de una persona otorgan tanta felicidad como éste:
Estimado aspirante:
Ha sido usted aceptado a la maestría de sus sueños.



Ah, pero ese no es en sí, el momento más feliz. El momento más feliz es, cuando a causa de lo anterior, uno puede decir, con la mano en la cintura, claro:

Estimado jefe:
Presento mi renuncia; he sido aceptado en el programa de maestría para el que postulé y debido a que es un programa de tiempo completo, no puedo seguir prestando mis servicios profesionales en esta institución y he decidido en pleno uso de mis facultades mentales, renunciar a la esclavizante, pero siempre redituable y muchas veces atractiva, vida de oficinista.

¡Caray! ¿Cuándo experimentaré yo esa grandiosísima felicidad? Aunque sea quisiera una probadita. Por lo pronto, estoy definiendo los pasos siguientes, en caso, y sólo en caso, de que obtenga una respuesta no favorable.
Por otra parte, informo que los asuntos del corazón de melón han quedado suspendidos hasta un (no) nuevo aviso. No, yo no puedo andar por la vida buscando desesperadamente algo que solito tiene que llegar. Si, aunque suene a cliché. Yo me cruzaré de brazos y aprovecharé los nuevos bríos que el nuevo año trae consigo para hacer muchas-muchas cosas interesantes.
Y ya he empezado. Ayer iniciaron mis clases de historia que tomaré por las tardes en nuestra máxima casa de estudios. Historia de México siglo XX. Historia del México contemporáneo (Política y cultura) y además, Historia de América Latina siglo XX.
Pintan bastante bien, la clase de ayer estuvo más que genial y yo no me canso de repetir que por vivir experiencias académicas de verdad, ésto vale la pena.

3 de enero de 2008

Recapitule respectivísimo del 07.


Héme aquí, de vuelta. De vuelta al blog y de vuelta a mi locación actual. Pero con unas ganas enormes de volver a Ciudad Obregón a la primerita oportunidad; eso de ir 4 días como que no es muy saludable ya que me he quedado con el hueco en la panza y la nostalgia haciendo un nudo chino en mi garganta, caray.

Las fiestas decembrinas: geniales. Valle de Bravo es maravilloso y el año nuevo con la familia y amigos, en Ciudad Obregón, fue invaluable.

Ahora es tiempo de hacer el clásico balance respectivo, porque hay muchas cosas que recapitular y recapitular. Y a tres días de haber iniciado este nuevo año que, sin duda, promete muchas cosas, puedo decir que el 2007 me ha dejado más de lo que podría expresar aquí:

-Fue un año de despedidas. Muchas personas cercanas a mí decidieron irse lejos-lejos en busca de sus sueños, aunque suene rosa y cursiloso. En enero se fue una de mis grandes amigas y yo aprendí con eso a despedir a la gente que quiero con una sonrisota de oreja a oreja y a tragarme el egoísimo y entender que cada quien debe seguir su camino. Unos meses más tarde se van otras dos grandísimas amigas (una de forma temporal y la otra de forma definitiva) y para ese entonces yo ya no sabía si eran como señales que venían a decirme: ¿Y tú cuando? Y a pesar del momento nada grato que pasaba en esas fechas, descubrí oportunamente que soy capaz de sentirme inmensamente feliz cuando la gente que quiero lo es.

-Luego me despedí yo. Y para mí fue netamente significativo que la gente que quiero estuviera conmigo en todo momento. La huída fue simbólica, no me canso de repetirlo. Y las personas que me quieren sabían cuán significativo era ese proceso. Y yo me fui feliz al ver, que en efecto, hay muchísima gente (más de la que imaginé) que me quiere bien y que de forma sincera comparte mi felicidad. Y no me canso de repetir que soy afortunada.

-Me reconcilié con el mundo, sí. Decidí abrir la puerta a la tolerancia y aceptar que no todos están destinados a imitar mi plan de vida. Descubrí también que mi plan no es EL plan, y que mi verdad no es LA verdad.

-Tuve la fortuna de presenciar la unión de la que es la mejor pareja que conozco. Aprendí ahí a creer, que en efecto, el amor y el compromiso no se han perdido a manos de la comodidad y los discursos baratos. Fue muy significativo, ya que gracias a ellos pude confirmar que el amor del bueno todavía existe.

-Me acerqué a LA familia. Sí, a esa parte que había decidido no ver para no tener problemas. Y comprobé que el orgullo no siempre es el mejor aliado. Y comprobé que las cosas suelen ser más fáciles de lo que parecen; y que una reconciliación no necesariamente implica la convivencia obligada forever, sino una tranquilidad enorme. Cuestión de llevársela leve.

-Comprendí y reafirmé una vez más que lo que menos quiero es andar por la vida funcionando con la filosofía de muchacha asalariada. Y miren que es toda una filosofía. ¿Y a tí te pagan con frijolitos o qué?, diría un amigo; pero hermanos, la muchachez asalariada engloba más cosas que el salario como tal.

-Aprendí a convivir, a disfrutar, a esperar, a tener confianza, a ser paciente, a sonreír y a confiar. Aún me queda mucho por trabajar, sin embargo, suelo ser mucho más funcional ahora.
-
Me mudé de ciudad. Cambié de trabajo. Cambié de vida. Cambié de mood. Cambié de canal. Aunque sigo dependiendo del teléfono para sentirme cerca de todo lo que dejé allá.
Y en todos los sentidos el cambio ha sido para bien.

-Presenté EL examen. Si, EL examen que tantísimo estrés y perturbación me había generado. EL examen que me obligó a salir de mi ciudad. No hay plazo que no se cumpla y cuando menos pensé, me encontraba allí, en EL lugar de mis sueños, presentando EL examen que era nada comparado con todo el significado acumulado.

-Y descubrí también que el mundo no se acaba tan fácilmente. Dije adiós al fatalismo como forma automática de pensar y me dediqué a contemplar todo el mundo de opciones que están presentes, esperando sólo ser contempladas. Ahora sé que si no paso EL examen, hay otros más. Y que mi mundo no se acaba. Vaya.

-Conocí mucha gente valiosa. Mi círculo se amplió cada vez más y, sobre todo, me topé con gente verdaderamente especial.

-Presenté mi tesis en dos congresos. Fue bueno para comprobar que ese es, en efecto, EL ambiente.

-Los sueños se remasterizaron y volví a confiar. Logré cosas interesantes en el terreno profesional y viví experiencias académicas de verdad. Escuché a los rockstars y busqué desesperadamente, al menos desde que llegué a la ciudad de México, todas los espacios de aprendizaje disponibles. Y fue bueno.

-Lo volví a ver. Sólo los que me conocen saben lo significativo que puede llegar a ser. Y como sus canciones me han acompañado en muchos momentos decisivos, 0tro concierto más de Sabina en el haber, en el mismo lugar. Estuvo más que magnífico.

-Se instituyó nuestro grupo de los bloguers pokareños. Y comprobé que mi personalidad es adicta-adicta hasta los huesos. El póker merece mención en la lista porque pasé momentos netamente chidos gracias a esas reuniones. Y ni que decir de las reuniones blogueras, que son especiales. Ya saben, la conversada infinita, los mojitos por excelencia, la burla que no perdona y los posts respectivos al día siguiente con la visión muy particular de quien escribe. Gé-niales.

-Me llegó una excelente oportunidad de trabajo. Y lo mejor: la aproveché.

-En efecto, el póker es más que un simple juego de azar; es toda una filosofía de vida, y yo decidí regir algunas decisiones bajo el principio básico del all in y dejé de correr sin ver el flop en muchos aspectos de mi vida, específicamente en asuntos del corazón de melón.

-Me sentí lista, así, de repente, para encontrar a EL amor de mi vida. Y no lo encontré, pero aprendí que no basta con sentirte lista. Y estoy bastante lejos, pero también aprendí que no puedo andar por la vida buscando tan desesperadamente porque corro el riesgo de tomar malas decisiones. Dale tranqui, dirían mis amigas, y aunque estoy más abierta a la posibilidad de enamorarme, lo cierto es que hay otras cosas que son más importantes para mí en este momento.

-Y comprobé que tengo como un talento especial para encontrar a los ejemplares más raros y patanes del mundo. Como si la vida quisiera burlarse de mí. No hay que ser, ¿Por qué no me llegan tipos más normalitos y sin tanta complicación? Aún no me llegan los tipos casados y con hijos, pero eso nomás falta, caray. Tengo que aprender a detectarlos porque parece que tengo imán.

-Tuve tres magníficos tropezones en materia amorosa. Tres. Nada trágico ni devastador, pero sí ilustrativo para alguien que estaba acostumbrada a otro tipo de personas. Yo no sé que imán tengo, pero los treintañeros modernos contemporáneos liberales no quiero compromiso, me han perseguido. Y me he dado a la tarea de decir compermisito yo ya me voy. Y sí, decir compermisito es mejor porque a pesar de mi nuevo mood de apertura en rubros del corazón (cosa rara en alguien que vivió sus últimos años negándose a cualquier oportunidad), suelo ser selectiva y aún conservo la capacidad de decidir qué me conviene. Y de hecho, el año comienza con una importante decisión en ese aspecto. Adivinen: momento de decir compermisito una vez más.

-Me sentí afortunada. Y miren que no es cosa fácil. Siempre he tenido gente a mi alrededor que me ha recordado que tengo mucho que agradecer; yo procesaba esa idea, pero no la creía. Este año, por primera vez en toda mi vida me sentí realmente afortunada. Y se siente bien.

Y como siempre queda mucho por hacer, este 2008 promete mucho. Por lo pronto, yo esperaré los resultados de EL examen, contemplaré LAS opciones y seguiré buscando LA verdad absoluta, que será mía y sólo mía. Y claro, los 3 pies del gato.

Deseo lo mejor para todos ustedes.


1 de enero de 2008









2 de diciembre de 2007

Updates.

*Buscando vías alternas de felicidad

*Buscando alternativas posibles dentro de lo posible

*Buscando nuevas maneras

*Buscando los tres pies del gato, o los cuatro, según

22 de noviembre de 2007

Mafalda lo ha dicho primero que yo: ¡BASTA!



Adiós temporal a las piedritas en el zapato en todos los rubros. Adiós a los nervios por los cambios que vienen y adiós al fatalismo como forma automática de pensar. Adiós también a tanto pinche post tan cursi y enfadoso que hasta yo me provoqué largos bostezos, créanme. Y disculparán ustedes mis expresiones tan poco sofisticadas, pero la jodida rachita estaba muy densa; y ya, mira, mejor acabar con tanto dilema que terminó en mucho-mucho desvarío y palabrerío que no se llevó el viento porque quedó plasmado aquí, y yo no sé si eso sea bueno o malo. Lo dije claramente: requiero que alguien venga y me diga lo ridícula que me estoy viendo, pero nadie me hizo el favor y se los agradezco con el alma. Afortunadamente me quedaba algo de lucidez y aquí estoy de nuevo: la misma, claro, pero un poco más consciente de que ya basta ¡por Dios! no hay que ser y a bajarle tres rayitas al drama.


Mejor dedicarse a respirar porque en categoría amorosa tanta movida del tapete en tan poco tiempo me ha dejado un poco mareada. Y hermanos: ¿qué creen? Pues sí, efectivamente, otro más que NO era y que además se borra de la lista de prospectos deseables para acabar con la racha (¿o estatus natural?) de soltería indefinida que hasta ya me está dando pena, caray. Y esque ya estoy harta de tener que responder a toda clase de cuestionamientos que tienen que ver con mi historial ¿Cómo? ¿Sólo has tenido un novio? ¿Y en la adolescencia? A ver, ¿quiere decir que hace más de 7 años que no andas con nadie? ¿Y eso? ¿Por qué? Y yo con la cara de idiota respectiva, realmente buscando las respuestas. A lo mejor les gustaría escuchar que estuve en coma durante 5 de los 7, pero no. Pero si luego argumentamos que es porque no ha llegado el indicado, pues cambia la cosa y yo no voy a andar con cualquier imbécil. Mejor vuelvo a mi etapa anterior de antiamor pero romántica de clóset. Eso siempre.


Y ahora no hubo desilusión respectiva con lágrimas incluídas, ni tragicomedia de esas que tanto me gustan; no hubo trastazo de esos que obligan a llamar por horas a las amigas, o que dejan con la sensación de nudo en la garganta por todo lo que se pudo haber dicho y no se dijo. Nada de eso. Es simplemente que yo no comprendo el rol del adulto contemporáneo de hoy y mejor me rindo. Totalmente incompetente me declaro y vamos a lo que sigue. Y todo está perfecto porque hasta me extrañó no sentir tanto la pérdida, que ni fue tan pérdida, porque estoy segura de que lo tendré cerca como casi-casi mi best friend, porque la vida es tan irónica y después de todo no me cae tan mal, sino todo lo contrario. Pero eso de las relaciones basadas en el cero compromiso (y en la respectiva fobia a cualquier acción que implique com-pro-me-ter-se, aunque ni sepan qué) pero con muchas concesiones y privilegios (eso sí) y mucha openmaindería nomás porque sí, no va para nada conmigo -porque miren que muy conservadora soy- a pesar de tanta mezcla progresista y feminista que tiñe mi postura. Si, soy una muy mala campechaneada entre tintes un tanto retrógradas del siglo pasado, aderezados con otras cuántas cosas muy de hoy. Y ¡hombre! tengo bastante claro lo que quiero y esas relaciones en términos tan "liberales y modernos" no son la opción ideal para mí.

Búrlense de mí porque yo creo todavía en el amor-amor de a deveritas; en los compromisos que no implican, de ningunísima manera, sogas al cuello y olvídate de tu vida, sino que son sólo indicadores de una convicción firme; en la monogamia como única forma de relación, hasta en los niveles más básicos, o sea, si empiezo a salir contigo, salgo contigo y punto, nada de que tengo 80 amigas más y todas felices porque no me decido. Sí, creo todavía en las relaciones serias, en el enamoramiento rosa pastel y en el no hay duda alguna acerca de lo que somos porque todo ha estado claro desde un principio, aunque no se haya necesitado un ¿quieres ser mi novia?; en el amor a primera vista ¿por qué no? y en el no requiero pensarlo mucho; en el amor de la vida y en la certeza de que es ESA persona y no cualquier otra que ande vagando por el mundo; en la confianza, en la seguridad, en la fidelidad y en tantas cosas más que suenan tan bonito; en el todo se va dando con el tiempo, pero estoy seguro (a) de que aquí quiero estar; en el quiero enamorarme perdidamente de esa persona y quiero querer, y que me quieran, claro. En tantas cosas tan utópicas pero que todavía se dan porque yo lo he visto con estos ojos. Y obedeciendo una vez más al todo o nada que rige muchas de mis decisiones, lo declaro: no quiero menos que eso y sorry en el alma si me quedan muchos años más de soledad.


Ya mejor stop a todos estos asuntos, aunque de todo se aprende, claro. Y ya veremos después.

¡Vamos! que hoy es viernes y hay mucho que hacer en la ciudad. Salidita con las chicas del trabajo a las purititas cuatro y de ahí antrito en la condesa con el "amigo gente jóven", que es de Obregón, por supuesto. Fiesta pura.



21 de noviembre de 2007

A mis excompañeras de la ronda formal, que en realidad ni era tan formal.

Mis excompañeras de la ronda formal eran la neta. Y digo eran porque aunque siguen en el mundo, ya no siguen a mi alcance y por eso eran. Y lo lamento porque era netamente satisfactorio llegar al trabajo y encontrarlas a ellas allí. Sí, a pesar de los demonios que el trabajo anterior traía consigo, porque mi etapa no era la mejor y yo tenía mis ojos en otro lado, ellas amortiguaban todotodo porque nuestras risas se escuchaban hasta el edificio H. Y sí, la distancia no debería importar porque los amigos se llevan en el corazón, pero eso no impide que yo les escriba recordándoles lo mucho que las extraño.
Ayer me dió un enorme gusto recibir el comentario de una de ellas, que aprendí a querer muchísimo a pesar de que la primera impresión que tuvo de mí no fue grata. Más bien ella aprendió a quererme a mí y me alegro. Yo no sé que karma me persigue pero eso de: me caías mal hasta que te conocí me empieza a preocupar por aquello de la frecuencia con la que ocurre. Lo cierto es que es una de las personas más valiosas que tengo alrededor y además yo tengo que agradecerle que su familia me adoptó y que siempre encontré en ella la absoluta comprensión que necesitaba.
Y la otra también es genial porque tenía cada ocurrencia y los chistes rojos rojos de alármala de tos eran su especialidad. Y ni qué decir de su sex appeal que era de envidiarse aunque nunca me quiso dar sus secretos. Lo más que conseguí, fue que un día me prestara su lipstick de betabel que me dejó la boca roja-roja como Linmey. Y es que en el fondo me tenía envidia, yo lo sé, porque competía conmigo en el presente, en el pasado y en el futuro. Pero era muy maternal y aunque no le guste nadita y aunque todavía sea joven porque viejos los cerros, yo veía en ella a una madre, a la madre que nunca tuve, snif (risas). Eso le pasa por haberme dado tan buenos consejos. Invaluables, neta.
Las extraño mucho mucho y quisiera que estuvieran acá conmigo, pero pues no se puede y yo ya tengo que dejar de mariconear porque telenovela barata de Televisa se queda corta junto a mí. Y haciendo estos posts tan nostálgicos y masoquistas es como me siento peor después, porque a pesar de que las malas lenguas digan que no, que dizque porque voy a Obregón y no las visito, si las extraño. Tache. Nada de lo que digan es cierto.
Ahora espero que en navidá podamos organizar una amena tertulia como acostumbrábamos. Así, con chuyito, y bueeeno, con Michael también, ya qué. Eso sí, Marcelino no estará invitado porque a pesar de que estoy convencida de que tengo que ser buena para recibir las bendiciones que Diosito tiene para mí, mi bondad en vías de desarrollo tiene ciertos límites y yo a él no lo puedo perdonar.
Chicas: sepan que las adoro.

20 de noviembre de 2007

Collage, o de regreso a los viejos tiempos melancólicos.

Back to reality con todas sus consecuencias y pareciera que viajé a la dimensión desconocida por aquello del jet-lag que me cargo. Y eso que ni siquiera asomé la cabeza fuera de casa, a excepción de la salidita forzada del domingo porque, caray, me tenía que dar el aire en la cara, no hay que ser. Y yo elegí el encierro porque tenía varios planes que mejor decidí rechazar por lo atractivo de sólo descansar y pensar, descansar y pensar, descansar y pensar. Pero cuando uno descansa tanto y piensa tanta cosa, termina más agotado que si se hubiera ido a Ixtapa como estaba planeado.
Palomita a todos los síntomas jetlagueros empezando por la apatía generalizada a todas mis actividades de hoy. Y cuando Wikipedia me ha dicho que entre los síntomas también se encuentra la confusión en la toma de decisiones, yo me asusté porque ningún padecimiento pudo haber encajado tan bien con la estructura poco funcional de mi estado de ánimo. Y la llamada perturbadora que recibí ayer no ayudó ni un gramo, porque parece que esta personita se ha tomado muy en serio la tarea de perturbar mi controlada existencia y no me costaría trabajo creerle si me dijera que ensaya todas las noches el acomodo ideal de las palabras para crear el discurso que genere más impacto y confusión. Si yo no sé por qué me fui a meter en camisa de once varas, si de por sí con los normalitos uno no sabe qué hacer, ahora con éstos que juegan con la mente de uno y que poseen inteligencia manipuladora, pues está en ruso, chino y hebreo. Yo he adoptado la somatización porque parece que ha sido el mejor escape que he encontrado y así le he dado explicación a los dolores de panzas, de cabezas, de cuellos y de lo que se te ocurra, porque últimamente he sido un achaque completo.
Hoy simplemente no quería levantarme de la cama. Será porque me había acostumbrado a mis periodos de más de 15 horas de sueño y yo sólo quiero dormir mucho-mucho porque dormir ayuda a ordenar las ideas y a acabar con las preocupaciones. Y sobre todo quiero sentirme bien porque hay muchos motivos, pero parece que a veces lo olvido y tiene que venir alguien a zangolotearme la cabeza y convencerme de que estoy en un momento importante ¡Date cuenta, caray! E innegable es que necesito aclarar muchas cosas y empezar a pagar el precio del ajuste emocional que ya se estaba tardando en pasarme la factura con todo y el iva.
No puedo seguir así y tengo que empezar a buscar soluciones porque las eternas melancolías no siempre son buenas consejeras a pesar de que son excelentísimas compañeras. A lo mejor tengo que dejar de escuchar a Sabina por un tiempo porque siempre hay una canción de él aplicable a mis momentos y yo no quiero seguir reforzando tristezas tales. Quizá tengo que dejar de pensar tanto y sólo dedicarme a sentir, pero eso no es tan fácil y no pueden pretender que en 1 semana yo recupere los años perdidos a manos de los mejores argumentos. Quizá un poco de ejercicio sea la solución por aquello de las endorfinas que se liberan. Tal vez correr sea la opción, por el viento en la cara y la sensación de libertad tan característica. Si, correr como si estuviera tratando de llegar a algún lado o de escapar de quiénsabequé, aunque mi condición de fumadora compulsiva no me permita llegar ni a la esquina en sentido tan real como metafórico.
A lo mejor tengo que hablar claro y definitivo de una buena vez para acabar con tanto malentendido y significado extraño, aunque exista un riesgo mínimo de acabar con la ilusión, que quiera o no, me ha aderezado los últimos días. Un cuadernito con las ideas puede ser una buena opción aunque se ría de mí por ser tan controladita; pero es que luego me bloqueo y cuando estoy allí se me olvida todo porque su perfil encantador hace mala reacción con el acomodo del discurso. Qué débil soy.
Quizá deba relajarme y empezar a convencerme de que me he preparado lo suficiente para ese examen que me ha quitado el sueño desde hace muchos meses. O empezar a tomar en serio las alternativas, porque a pesar de todo, tengo que agradecer que ésas no se terminan aunque yo sea tan soberbia y cabeza dura. O bien, ser un poco más optimista y hacer más esfuerzos por eliminar la negatividad, porque los que he hecho no han sido suficientes aunque sí notables y muy. Y hacer caso a la intuición porque si algo he aprendido en estos días, es que ella nunca se equivoca porque es sabia sabia y excelente consejera. O empezar a comprender que no es cosa del azar que se me hayan puesto en el camino ejemplares tan difíciles, aunque yo maldiga a la suerte y despotrique contra ella porque no ha sido capaz de mandarme seres normalitos que quieran relaciones normalitas, no. Y quizá tenga que seguir hasta el final con la espantosa duda de ¿Qué hubiera pasado? si yo hubiera contestado aquel mensaje de resurrección del que ha sido, hasta el momento, mi más grande ilusión.
Muchas emociones, muchas. Y yo ya no sé qué hacer con tanto, porque es un revoltijo enmarañado que hace más difícil todo alrededor.
No sé qué carajos tengo que hacer, pero quiero la solución ya. Me estoy desesperando.

16 de noviembre de 2007

Nine million bycicles in Beijing. Y más millones de cursilería barata.

Ayer, gracias al benditísimo costo por llamada, hablé por 58 minutos con Glen. Y haciendo honor a la cursilería que últimamente me ha acompañado fielmente, diré que Glen salió de su casa en busca de un sueño que cumplir. Así, como muchos, claro, pero hay sueños que son más intensos que otros, y el de ella, era un sueño sumamente elaborado, de esos que te contagian las ganas de soñar. Y ayer se sentía sola, así, como me he sentido yo también los últimos tres meses. Para mí fue sumamente importante acompañarla en ese momento de desespere, eso ni se duda, sobre todo porque a mí también me sirvió bastante saber que hay alguien que siente algo similar a lo que siento yo ahorita.
Es de esas amigas que se valoran, mucho, y yo en realidad me sorprendo por que como ya lo he dicho cientos de veces: siempre he sido afortunada por estar rodeada de amigos netamente valiosos que me han hecho la existencia.
Yo no sé si sea parte del cliché, pero eso de sentirse sola, pega, y duro. A mí me ha vuelto un poco más sensible, o bien, me ha hecho redescubrir muchas cosas que según yo ni existían. Ahora me he vuelto más maricona que antes y he generado dependencias emocionales que se calman con los 20 minutos por 5.75 o con llamadas inesperadas que no hago yo, pero que siempre espero. Sí, aunque sean inesperadas.
Y lloro con las películas de amor y me sorprendo por la ansiedad que me genera buscar al de mi vida, que quién sabe si exista, pero que yo sé que anda cerca. Y me pongo a escribir tonterías como ésta que nomás me delatarán más tarde porque aquí se quedarán y el blog tiene muy buena memoria. Y además yo no soy capaz de deletear lo que siento como si no fuera importante, porque todo obedece a momentos que se quedan aquí y que me encanta revivir más tarde.
Y me sigo sintiendo sola sola, pero sé que es temporal y que todo tiene un precio. Pero cómo no extrañar estar rodeada de gente; es difícil. Y ahorita me debato entre que si le llamo o no le llamo, porque realmente le quiero llamar y ante todo, por decreto unificado, somos amigos y los amigos se compañan, pero el significado se hace cada vez más visible y los significados siempre son para asustar. Y me cuestiono si en realidad será él o si será solamente el espejismo generado por tanto deseo de encontrar al indicado. Y sé que me encanta su voz y su perfil (sí, su perfil) que me obliga a verle por horas en total embrutecimiento. Y claro, también sé que todo apunta a que estamos en momentos algo diferentes, aunque ni siquiera sepa cuál es mi momento. Y mucho menos cuál es el de él. Eso no debería importar pero sí mataría por saber si existe algún tipo de reciprocidad.
Y me atrevo a predecir que pasarán las horas y que no le llamaré porque siempre puede más la seguridad generada por abstenerse de decir lo que uno siente, que hacer caso de las vocecitas que taladran la cabeza. Pero definitivamente eso de esperar una señal de humo es sumamente atractivo mientras no pase el tiempo posible y mientras la espera tenga razón de existir. Al menos así seguiré hasta que llegue la hora de dormir. Y mañana será otro día. Muy probablemente al despertar elaboraré mi plan del sábado, prenderé la computadora, leeré ésto y me reiré de mí misma por ser tan estúpidamente sensible y por dejar evidencia de tanta cosa rosa que ha teñido mi existencia últimamente. Muy probablemente así será, pero a veces es bueno reírse de uno mismo.
La canción la escuché gracias a Lolita Blahnik, cuando la colocó en una entrada de su blog junto a la leyenda no necesito razones para quererte. Y empecé a preocuparme grueso por mi cursilería tan barata, cuando me descubrí oyendo la misma canción compulsivamente por horas. Algo muy mal debe estar pasando conmigo. Necesito un psiquiatra.



14 de noviembre de 2007

Anabela.

Si tuviera que elegir una foto de entre tantas que tenemos, definitivamente elijo esa donde estamos las dos sentadas, allí, en una banca justo en medio de la explanada de la universidad. Y sólo porque representa muchas de las cosas que nos han acompañado a lo largo de esta amistad. Las confusiones; los sueños; las metas incumplidas y las cumplidas que nunca fueron suficientes; la desesperanza; las pláticas interminables acompañadas de cajas enteras de camel, of course; las crisis existenciales constantes y sonantes; las desilusiones que calan hasta los huesos; y esas ganas de hacer algo grande con nuestras vidas. Aunque luego la indefensión aprendida hiciera de las suyas y viniera a reventar la burbuja de sueños creada justo arriba de nuestras cabecitas elucubradoras de conspiraciones divinas y no, reales y no.


No podría contemplar mis 4 años en la universidad sin que de inmediato se me venga a la mente esa amistad que ha significado más de lo que ella cree. Y hemos tenido la fortuna de vivir procesos similares y estar ahí las dos, acompañándonos en el camino. Yo por supuesto con los ataques de histeria que me calma con terapia breve vía virtual porque su estabilidad emocional es para impresionar y creo que yo merezco un monumento al pesimismo y al autogoleo funcional. Pero siempre funcional.


Este momento de nuestras vidas no es la excepción para sentir total identificación ya que a la par hemos iniciado un proceso que constituye nuestro más grande dolor de cabeza, porque representa el enfrentarnos por fin, con todos los demonios que nos han acompañado desde siempre como por contrato indefinido y con muchísimos provilegios, porque al menos yo, les he permitido perturbarme hasta la luna y más allá. Ella ha sido permisiva con ellos en menor medida, pero también he presenciado sus ataques de hartazgo motivados por la incapacidad de desaparecerlos como con varita mágica. Y ahí hemos tenido que luchar contra ellos que son sumamente peligrosos porque están dentro y nos conocen como su palma. Aún así, ella ha vencido uno muy grande esta vez, así, como las grandes grandes que salen triunfantes de la puerta chica y entran triunfantes también al mundo de posibilidades que se abren.


Y esta buena noticia la siento como propia porque adoro a esta chica y he sido testigo de cómo deseaba ésto con el alma y con el soporte de los mejores argumentos que pueden existir. Muchos motivos, de sobra. Y aunque no pueda estar allá para celebrar con ella tan grande alegría, sabe perfectamente que desde la ciudad del caos yo estoy brindando por ese logro que por sí mismo no es nadita si lo comparamos con lo que hay detrás, o dentro, a nivel significado. Yo imagino la emoción que siente en estos momentos porque las nuevas etapas siempre traen consigo esa adrenalina tan característica que te hace confiar de nuevo en la existencia.


Ahora ella ha culminado su proceso con un saldo positivo y a partir del próximo año, su vida dará un giro radical porque vuelve al aula. Y no a cualquier aula. De aquí a la rockstareada y más allá, caray.




Muchas felicidades Anabel.




13 de noviembre de 2007

La continuación. Brutal conflicto de intereses.

Bueno, creo que está de más decir que ya he quitado mi perfil de esa horrorosa página que sólo me traía cargo de conciencia por hacer pública mi realidad tan desesperada y sola. Digo, uno es libre de sentirse sola y desesperada las veces que quiera, pero NADA justifica una búsqueda del amor vía interné. El amor no se busca así, caray. Es una falta de respeto para ese sentimiento tan especial y tan sublime. Sí, claro, ajá.
Tampoco está de más decir que todo este asunto me ha traído una coincidencia bastante oportuna. Atribuíble al destino, quizá, quien se ha empeñado en jugarme un par de bromitas últimamente.

No era un desconocido total, no. Eso quizá ayudó; vaya suerte la mía. Pero el vínculo se ha dado por esa vía y siempre quedará esa mancha oscura en el archivo, aunque después de conocerlo, creo que el detalle ha perdido relevancia. Yo no sé a quién atribuír el logro, pero el chistesito también me ha dejado el recapitule respectivo que apunta a que me siento más sola que nunca y a que definitivamente esta búsqueda tan incansable me tiene que llevar a algún lado. Aunque antes haga escala en muchísimas desilusiones y trastazos que son aprendizajes, dicen los que saben, pero yo me niego a que me hagan sufrir. Me niego rotúndamente. ¿Por qué a mí?

También me he dado cuenta que sigo siendo una ñoña y que eso de las relaciones con el sexo opuesto no se me dan tan bien. Alguien tiene que tener muchísima paciencia y no soy yo precisamente. Nunca pensé que después la vida fuera a cobrarme con intereses tantos años de negación total, y por ende, de falta de experiencia, porque yo ya no sé como reaccionar y aún me cuesta muchísimo trabajo articular un simple: tengo ganas de verte. ¡Ah no! ¡Qué pena! ¡Qué verguenza! ¡Qué mochila! ¿Y si luego piensa que me trae de un ala? Adolescentadas puras. Mejor ni hablemos de articular un te quiero. Si yo tan dizque madura, pero cada quien tiene su pie del que cojea y yo en estos asuntos estoy inmovilizada. Y de nada sirve contener tanto lo que siento, si a la primera oportunidad saco todo de un jalón y termino diciendo cosas que nomás no tenían que salir. Así, como un escape, similar.

Y me enmudezco aunque después de unos minutos de plática continua me relajo. Y además, no olvidemos que tengo la asombrosa capacidad de arruinar las relaciones en segundos y a veces esos arranques repentinos de sinceridad no sirven de nada porque termino así, con toda la vulnerabilidad al descubierto que hace que mi orgullo se sienta mal, muy mal. Pero es que llega un momento en el que yo no puedo sostener la careta de súperfuerteroblenadamederrumba y yo no sé si eso sea bueno o malo, porque cuando pierdo la pose de super strong, la pierdo hasta las chanclas y después no sé que hacer con tanto reclamo interno.
Me cuesta relajarme, no puedo dejar que las cosas sucedan y esas cosas me generan un malestar en el estómago que no puedo, no. Y hoy van dos personas que preguntan por mi estado de ánimo; dicen que tengo cara de asustada. Si, estoy asustada y tengo cara de Lolita, aunque muchos de ustedes no entiendan cómo es eso. Yo no sé si sea válido y permitido, pero estoy sintiendo demasiadas cosas nuevas que tienen que ver con la mentalización previa de: ahora si estoy lista para enamorarme. Y mi corazón me está traicionando cañón y no se siente bien. Yo casi le pregunto: ¿De qué lado estás? Y esque esa extraña casualidad me vino a descontrolar.
Si, hay química, mucha. Mucha conexión, mucha. Muchas coincidencias, muchas. Y eso asusta, créanme. Y me siento en un análisis completo porque él no puede ocultar su naturaleza y a cada minuto me pregunta qué siento. Y yo siento que hablo de más y que para este momento él debe pensar que si de por sí 24 son muy pocos, los 15 de edad mental en cuestiones amorosas que me cargo, son menos. Sé que se desespera de aquí a la luna y más allá conmigo y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Yo no sé que pasará despues, ni siquiera lo quiero averiguar, pero definitivamente no es normal que a tan poco tiempo me tenga tan descontrolada y menos es normal que sea tan fan de Sabina como yo.

La culpa de todo la tiene esa espantosa página que se tomó muy en serio su misión. Yo no sé ni qué onda pero el nudo en la panza está presente. Y yo no sé si sea en serio pero me ha dicho que no quiere perturbar mi orden. Porque señorita-orden-nada-se-me-sale-de-control es el mejor calificativo que él ha encontrado para mí.
Y he entablado conversaciones dignas de gente madura con él en torno a lo que ambos queremos. Y hay un terrible conflicto de intereses. Hemos hablado mucho al respecto y yo no hago otra cosa que apreciar esa increíble sinceridad; ahora sí siento que lo que está sobre la mesa ES. Y héme ahí, a mí, la decrépita, hablando y hablando de mis expectativas ¿Yo? ¿Cuándo?
Y al final, existían varias posibilidades, entre las cuales está el ser amigos. Ambos nos caemos lo suficientemente bien como para seguirnos tratando, supongo, y definitivamente queremos estar cerca el uno del otro. Pero la brecha, hermanos, la brecha generacional ha hecho de las suyas.
Total, hemos decidido optar por esa opción y yo he protagonizado el inicio de una relación interpersonal madura en la que he expuesto mi punto, se ha entendido y no hay cosas ocultas. No hay secretos. Por fin he aprendido a no hacer caso a los mil prejuicios que giran en torno a los roles y he aprendido a entender, sin que eso implique enrolarme en situaciones que representan conflicto. Él quiere un tipo de relación para la que yo no estoy lista porque representa un desajuste cañón y yo necesito ensayar con cosas más leves.
Insisto, he valorado de aquí a la luna su sinceridad y esto me ha hecho sentir bastante bien. No hay lágrimas por la ruptura de este efímero encuentro. No hay dudas. Hasta siento que hay un cierto aprecio. Explíquenme ustedes por qué demonios he tomado este asunto de esta forma. ¿Será que me estoy convirtiendo en adulta?
Ya veremos qué pasa.

1 de noviembre de 2007

Ya no puedo con tanta patetiquez y con tantísima falta de voluntad.

Como soy fiel usuaria de las consecuencias de ese dicho popular que dice: el pez por su propia boca muere, y como encima de todo, me encanta morir así, relataré lo siguiente:
Si, de acuerdo, yo sé que tengo que estar mal de la cabeza para publicar mi perfil en una de esas paginitas que aseguran que te consiguen a la media naranja en un click. Comprendo que esos son recursos bajos y baratos que sólo usan los desesperados y que hay otras formas de conocer personas interesantes, lo sé, lo sé, lo sé. Pero pues díganmelo a mí, que ahí voy prontamente a inscribirme a esa reconocida página que te busca coincidencias.
Puse una foto, en la que juro que no me parezco (clásico), contesté todo el cuestionario donde te preguntan, literal, hasta la vacuna del perro y los animales exóticos que tengas en casa. Por Dios. Con todo el escepticismo del mundo, puse un garabaterío en la sección destinada a describirte. Sí, ahí donde la mayoría escribe "cómo es" y "qué busca" con argumentos tan estúpidos como soy un chico sensible y me gusta vivir la vida al máximo, o bien, busco a una chica sincera para una linda amistad y lo demás vendrá después. Con sus respectivísimas faltas de ortografía, por supuesto. Patrañas puras. Yo fuí sumamente sincera (cualidad altamente valorada) y escribí: Algo muy grave debe estar pasando para que yo publique mi foto en esta cosa. Ese recurso me valió tres rayitas menos de cargo de conciencia por andar en esos menesteres.
Al día siguiente, ni tardos ni perezosos, me enviaron un mail con "mis coincidencias". Oh no. Perfiles de todos tipos y nada que ver conmigo, aclaro. Ni que tan coincidencias. Yo puse claramente un rango de edad y me mandan doños decrépitos sentados en una silla de playa. ¿Qué parte de 25 a 32 no entendieron? Total, que me moría de la risa con los perfiles, así como cuando moría de la risa leyendo los currículums que llegaban al departamento de Psicología. Así, como el clásico cliché de: soy altamente responsable y sé trabajar bajo presión...creando valor, así. Chicos sinceros, que gustan vivir su vida al máximo y que no tienen prejuicios, de esos están plagadas esas páginas. Ah, y ni qué decir de aquellos que buscan construír una relación linda que no destruya nadie que no sea Dios. Como para morir de miedo, o de risa, pero, ¿quién me tiene allí?, la, gulp, desesperación, supongo.
Y esque yo ya me cansé de repetir que ahora sí estoy lista para conocer al amor de mi vida, pero por favor, que sea el de a deveritas y no espejismos, porque luego vienen a darme en toditita la madre y yo como idiota derramando lágrimas inútiles y sufriendo humillaciones que duelen hasta el alma. Pero bueno, el karma no ayuda y parece que no me ha valido de nada el estar lista porque la justicia divina si existe y yo he despreciado tantísimas oportunidades. Pero es que no estaba lista y... ¡oh Dios! para este momento estoy sonando más desesperada de lo que quiero sonar.

Total, que para no hacer el cuento más largo, esta odisea de la página hubiera sido inofensiva, de no ser porque entre tantísima gente, tuve que coincidir con una persona del trabajo y pues la historia termina mal porque me han echado en cara que ando buscando pareja. ¿Pero cómo? ¿Yo? ¿Buscando pareja? Para nada, hombre, sólo estaba aprovechando la diversión gratuita que me dan esos espacios. Y sí, muy gratuita porque, encima de todo, en esa página te cobran, a menos que te registres en el modo codo y no pagues nada, pero así no podrás disfrutar ningún beneficio, únicamente mandar guiños (sí, qué palabra, qué palabra) y recibir los mails de las personas que quieren contactarte.

Y ahorita mi mail me grita ¡Laura Georgina, 80 personas quieren contactarte! Sí, 80 mails que ni siquiera puedo ver, porque, insisto, mi desesperación no es tal como para pagar por el servicio. Eso sí, tengo que agradecerles que de repente si me llegan mails de personas que tienen contratado el servicio ultra supremo en el que fácilmente te puedes contactar con todos los usuarios aunque no paguen. Y no, no he encontrado nada interesante entre esos mails.

Pero bueno, mi curiosidad avanzó tanto, que ahí voy yo a contratar los tres días de prueba para poder tener acceso a los 80 mails que tenía en la bandeja. Nada interesante, nada interesante. Éste no. Muy cursi. Una falta de ortografía, bye. Muy lanzado. Muy decrépito. Muy grande. No. No. No. No. Este más o menos pero tiene cara de depravado. ¡Dios! ¡Otro conocido!

Si, otro conocido. Y de mi trabajo para hacer esto un poco más interesante. Y de pilón me ha parecido sumamente atractivo desde el primer día que me lo topé. Así, decrépita como acostumbro ser, le he sacado la vuelta porque me pone hiper nerviosa, y de pilón, ahora me anda contactando por estos lares. Qué estrés.


Cabe destacar que yo ya he quitado mucho a la fregada mi foto de esa cosa. No vaya a ser el diablo que anda suelto y que luego me vuelvan a confrontar con mi realidad desesperada que la neta si está muy desesperada. Necesito ayuda. Help.

Y sí, si le contesté, pero afortunadamente para mí, creo que no me ha reconocido y yo me he hecho la graciosa. Sigamos el juego a ver qué pasa.

31 de octubre de 2007

Estos dos pájaros me han hecho romper el silencio.

¿Cómo no voy a romper el silencio después de semejante concierto?


Qué voy a hacerle yo, si así como me gusta el whisky sin soda, soy débil-débil y el blog es especial; más de lo que he creído, quizá. Yo quise darme un break, precisamente porque hay otras cosas en las que tengo que invertir todas mis energías (y con esto no digo que el blog me agota, no) y porque hay ciertos episodios que se me antoja contar aquí, pero que prefiero guardarme, porque no merecen el significado que tienen, y ni para donde, ahora sí que ni para donde, porque hay asuntos que duelen aunque uno no quiera y aunque de repente llegue la lucidez a preguntarme cómo puede ser posible si tú tan fuerte, tan práctica, tan anti-estos asuntos y bláblá.
Ni hablar, es posible y ni yo me lo explico. Operación olvido más que iniciada y al momento con resultados notables, porque me pueden matar en este momento por su número de teléfono y yo ya logré borrarlo de mi cabeza. Ahora sólo quiero borrar su correo electrónico y, de ser posible, su nombre también, aunque ahí si que va a estar medio difícil porque, después de todo, tengo excelente memoria.
Y bueno, no está de más aclarar que además se me anda acabando el repertorio y la creatividad, a pesar de todo lo que ven estos ojitos ahora. Pero ahora, héme aquí, haciendo uso de esa pequeña cláusula que especifica que puedo recurrir a mi blog, si -y sólo si- tengo algo muy importante que decir. Y es sabina señores. Y con Serrat, claro.


No, no, no, sin palabras. Será porque soy fan hasta los huesos y el estar allí nuevamente equivalía a revivir aquella emoción cuando, hace apenas un año, lo ví por primera vez. En aquel tiempo fue algo así como un pequeño sueño hecho realidad, en un momento en el que los sueños que se hacen realidad andaban escaseando mucho. Ese concierto no sería nada en mi cabeza, de no ser por tanto sentimiento alrededor de él: estaba en México, moría por vivir acá, era Sabina y era el momento específico de mi vida, un momento en el que me encontraba precisamente a punto de cruzar la línea que me permitiría confiar nuevamente en mi existencia. Mucho significado, mucho.


Y Ayer, después de un año y unos días más, lo ví, en un espectáculo bastante interesante. Porque además Serrat lo acompañaba y aunque yo no sea fan-fan de Serrat, si soy fan de Lucía, y cantares está entre las canciones que me pueden enchinar el cuero. Y qué decir de es caprichoso el azar, porque en realidad si lo es. Y no hablemos de Hoy puede ser un gran día. Los dos en una mancuerna perfecta, mofándose el uno del otro y con una energía que ya la quisiera yo, de veritas y no exagero. Dos amigos divirtiéndose a montones, así de simple, así de sencillo.


Intercalaron canciones. Serrat cantó a Sabina y Sabina cantó a Serrat. No me quedaron debiendo ninguna, porque me cantaron Peces de ciudad y esa canción me enloquece por el significado. Y como bien diría Anabela, estamos condenados al significado y eso es lo más neta que he escuchado últimamente.


El espectáculo duró más de dos horas, más. Nos complacieron hasta el final y cuando pensé que ya se iba, tómala para que termines de cortarte las venas porque vino que se llama soledad. Rockearon nuevamente con el pirata cojo, que era también un must y yo la esperaba con ansias porque si me dan a elegir, entre todas las vidas yo escojo la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo y con cara de malo.


Serrat nos recomendó que si por casualidad esa noche concebíamos una hija, no dudáramos un segundo en ponerle Joaquina. Pero al final, Penélope Lucía era una mejor opción, para evitar reclamos posteriores o traumas psicológicos. Qué bárbaro. Y claro, se mofó de los episodios depresivos del buen Joaquín, apelando un poco a la justicia divina para que resistiera, al menos hasta Diciembre, porque hay un contrato firmado y una familia que alimentar. Yo, por supuesto, con la sonrisota pintada.


Y ambos celosos de sus canciones, porque Serrat quería cantar Y sin embargo, pero Sabina le dijo sinceramente: no me jodas. Y Sabina quiso cantar Mediterráneo y Serrat se portó amable y lo dejó tararear al final. Yo moría de la risa con tantísima ocurrencia. Y aunque a mi lado no había nadie con quien compartir, Magda no se puede quejar porque tuvo la transmisión en vivo y en directo vía celular. Cómo no hacerla partícipe si ya es tradición. Y cómo no hablarle también a mi compañera del concierto pasado, la allanda, pero tan tonta yo, que tengo mal el celular y la llamada la recibió quién sabe quién. Entre tantísima euforia, alguien ya se hizo fan.


Y que par, qué genial escuchar estas dos voces juntas, qué repertorio.


Qué espectáculo.




20 de octubre de 2007

Offline.

Seguiré los pasos de mi querido amigo Axel Valdéz. Sí, este espacio se suspende, pero de forma temporal.
Definitivamente mi momento de break virtual ha llegado y llevo ya varias semanas queriendo dar el paso, pero la dependencia a este espacio se volvía cada vez más patológica. Lo cierto es que ahora sí tengo ganas de dejarlo por un tiempo, en realidad no sé cuánto, pero supongo que no será mucho. No creo que aguante tanto.
¿El motivo? Falta de ganas, así de simple.
Gracias a todos.
Andaré en los blogs de siempre.